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sábado, 19 de noviembre de 2022

Análisis y critica de Equilibrium

Esta película protagonizada por Christian Bale, se estreno en 2002, paso relativamente desapercibida en su momento. 

Recién con los años se volvió una de esas películas que hay que ver. Que mezcla varios géneros de forma extraña pero armoniosa.

La trama es la siguiente, el lugar donde todo se desarrolla es en la ciudad-estado de Libria, que surge por obra de los supervivientes de la tercera guerra mundial, todo esto en el año 2072 ( es decir 70 años en el futuro de cuando se hizo la película ), notese que el futuro es un tema, ya poco usado en el 2002, en el cine.

Hasta se podría decir que es tardío, ya que la utilización de este recurso argumental es mas propio del ciber-punk ochentero.

Christian Bale, es un clérigo de alto rango. Los clérigos vendrían hacer una especie de policía moral, altamente especializada en técnicas de combate y uso de armas. 

Su principal misión es detectar y eliminar las amenazas emocionales (en la película se los llama "ofensores sensoriales ).

Para el que no vio la película, y grandes rasgos, los supervivientes de la tercera guerra mundial, cayeron en la cuenta de que la humanidad llego a la guerra por las emociones violentas que manipularon a los gobiernos a iniciar tan cruento conflicto.



Durante el periodo final de la primera mundial, mediados 1915 hasta bien entrada la década del ´20 surgen movimientos artísticos (el neoplasticismo en Paises bajos, y el constructivismo en Rusia) con esta misma lógica, que el hombre es un ser emocionalmente violento que lo llevo a la guerra y es necesario que el orden se re-establezca.

Es por ellos que se decidió de forma arbitraria, que la población debía reprimir al máximo sus emociones. 

Para ello es obligatoria la aplicación de "Prozium II", un fármaco capas de inhibir las emociones humanas.

Aquellos que se nieguen a usar el farmaco o por alguna razón tienen emociones mas allá de su aplicación son castigados con la pena máxima.

Como se dijo los clérigos, son el brazo de élite del gobierno de Libria, el gobierno mismo lo integra Consejo de Tetragrammaton siendo Dupont el representante de este, y arriba como jefe supremo esta el "padre".


Hasta aquí se puede ver una clara influencia de "1984" en la organización totalitaria del estado, aunque le dan la vuelta de tuerca al objetivo de la novela de Orwell, que es controlar a la población de forma mas "total", en la película parece que son mas exitosos en ello.

Si bien también puede haber una cierta influencia de "un mundo feliz" en controlar las emociones a diferencia de la novela, aquí se busca desaparecer las mismas, no crear un mundo personal feliz para poder controlar.

Es interesante este concepto, ya sea aumentar o disminuir las emociones, se da a entender que el humano es un ser emocional.

En un primer momento, la película se le reclama a John Preston (Christian Bale), el hecho de que su esposa, Viviana era una infractora sensorial sin que el con su entrenamiento se diera cuenta.

Sus superiores siempre lo ven esto como una mancha, en uno de sus mejores clerigos.




Posteriormente, empieza a sospechar de su compañero, lo sigue y descubre que este no entrego un libro de poesía que debía quemar.


En la escena mas fuerte de la película, su compañero Errol, esta sentado en una iglesia abandonada leyendo un poema de William Butler Yeats, poeta oscuro que vivió en Irlanda, entre el siglo XIX y XX.

Este acto cargado de simbolismo, por un lado la iglesia abandonada, remite como el hombre en su afán de racionalismo anti-emocional, se quiere deshacer todo contenido religioso.

Si analizamos el poema que el personaje lee, tiene unos pasajes algo curiosos. 

"Siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
he tendido mis sueños a tus pies;
pisa suavemente, pues caminas sobre mis sueños".

Pareciera que esta clamando que lo deje sentir, que esos sueños en realidad son la emergencia de querer expresar sentimientos y que espera de su compañero de trabajo, cierta comprensión. 

Es decir si bien habla de pisar sus sueños, el espera que no los aplastes que pase por arriba pero suavemente, como para no dañarlos.

Sin embargo John Preston lejos de simpatizar con Errol, lo ejecuta de inmediato.

A la mañana siguiente Preston, rompe accidentalmente su dosis pero no puede conseguir un reemplazo antes de ir a trabajar.

Cuando llega a la oficina ya tiene un compañero nuevo, Andrew un joven clérigo que tiene a mucho aprecio por John Preston.

Paralelamente y de forma interna, John tiene pequeños episodios de emoción y recuerdos de su pasado por la falta del fármaco.

A continuación tienen que ir a una redada y arrestan a Mary O´Brien, quien despierta emociones en Preston (si bien la película insinúa que son por recuerdo de su esposa fallecida, es mas presumible que sea un deseo sexual)



En ese momento el nuevo compañero de John, Andrew se disponía a matarla, cuando es detenido por Preston, con la excusa de que primero deben interrogarla, esto pone en alerta a Andrew.

Al siguiente día, nuestro protagonista despierta abrumado por haber asesinado a su compañero Errol y decide dejar de tomar el fármaco.

Ese mismo día, estando en una redada, el y su nuevo compañero tienen que matar un montón de personas, dándose cuenta que las emociones lo afectan en su desempeño, ya que lo perturba cometer estos actos.

En ese momento, los rebeldes estaban escuchando a Beethoven, esto perturbo mas aun a John, lo cual hace que se derrumbe.

Ademas, de atacar a los infractores, también mataban a sus perros, ya que el régimen no comprendía el hecho de tener mascotas.

En un acto casi de reflejo, John rescata a un cachorro de la cruel matanza.

Esto tiene una interpretación si quiere algo psicológica o antropológica, que es el concepto de "mascota" que tiene la humanidad.

Muchas corrientes psicológicas definen que el ser humano es humano en parte por expresarse a través del arte y por compadecerse y "adoptar" de una forma a los animales como compañeros.

Si bien lo primero es casi incuestionable osea de que el arte es algo propiamente humano, lo segundo no es algo tan factible. 

Ya que actualmente existen personas que no tienen mascotas y rehuyen de tal idea, y no por eso dejan de ser humanos.

Retomando a la película, se hace evidente que todo el circulo de John empieza a sospechar de el, y un intento de liberar al perrito en un campo abierto, una patrulla lo descubre y no tiene mas opción que matarlos para no ser descubierto.




Su compañero Andrew, ya sospecha firmemente de el, y lo empieza a incomodar sabiendo como murió la patrulla, la noche anterior.

Ese mismo día en una redada, John decide ayudar a los rebeldes, dándoles guía para que escapen, matando a los otros clérigos.

Sin embargo todo esto era una trampa de Andrew.

En un acto un poco idealizado, los rebeldes se sacrifican para que Preston tenga una credibilidad si quiere, es decir y lo digo a titulo personal es una entrega a la "causa revolucionaria" o se lo representa como martires.

Ya que sabían que John era mas importante que ellos, aunque es como creíble eso, es decir cae una redada de sorpresa y con toda la acción y adrenalina que hay se ponen a pensar en algo así.

Devuelta en la ciudad, pide que le den autorización para buscar a los rebeldes, con la excusa de buscar a través de las cosas de su antiguo compañero Errol, descubriendo que Mary, era su novia.

En un giro un poco forzado por el guion descubre a Jurgen como jefe de la resistencia.

Que en un primer momento desconfía de el y lo pone bajo el poligrafo. Descubriendo que realmente tenia sentimientos.

Si bien es algo bueno para Jurgen, ya que no es una trampa, este le advierte que es necesario esconder sus sentimientos para poder pasar desapercibidos y atacar al régimen.

Creo que esto se vincula a la escena de los mártires, la resistencia da refugio pero exige la vida de sus miembros individuales si es necesario.

John le dice que tienen que rescatar a Mary de la ejecución pero Jurgen, le dice que arriesgarse a salvar una vida es menos importante que el plan de derrocar al "padre" que eso es lo importante y por eso necesario no expresar los sentimientos.

Es irónico como en este universo, que por un lado tiene a un régimen totalitario que busca razón por encima de la emoción, se enfrente a una resistencia que para luchar, use la falta de emoción humana.

Alguien puede pensar que en la guerra, el que gana es el mas inteligente y táctico, y puede ser pero en este caso no deja de ser irónico todo esto.

El día siguiente, John no logra evitar la ejecución de Mary, y a la salida del tribunal es abordado por Andrew que lo acusa de ejecutar a los otros clérigos, pero en un giro argumental, John había cambiado las armas en un descuido de Andrew haciéndolo ver a el como el culpable.

Pero como fue acusado, la ley exige que su domicilio sea revisado, y teme que encuentren los frascos llenos, por suerte sus hijos ocultan todo y le confiesan que han dejado de inyectarse desde que murió su madre.

Ese mismo día, John y Jurgen deciden llevar a cabo un plan para derrocar al gobierno, primero fingen que John arresto a Jurgen y a sus hombres y como premio por esta acción podría entrevistarse con "el padre".

John lo mata y sin un líder, los demás rebeldes atacarían la ciudad, en el caos la gente no se inyectara el fármaco y volverá a sentir poniendo fin a la dictadura.

Sin embargo, un personaje que siempre estuvo Dupont, se auto-adjudica que es el padre, admite que el verdadero murió hace años y que las pantallas muestran ediciones, y que el es verdadero jefe de todo

También le cuenta que esperaban que eso pasara que un clérigo de alto rango como John se pasara al lado rebelde y trajera sin saber a la cúpula de la resistencia para así poder eliminarla de raíz.

Ese giro argumental es como en 1984, cuando el mismo gobierno era la resistencia para que los posibles miembros fueran descubiertos, facilmente.

Furioso, Preston ataca y en un duelo con katanas y pistolas logra ejecutar a DuPont.

La escena final, es John Preston destruyendo la torre de comunicaciones del gobierno y comenzando la revolución, por ultimo mira por una ventana y es la primera vez que sonríe.

Este final de la película, es un final que muchos querían que hubiera tenido 1984, donde triunfen los rebeldes, y hay decirlo, Equilibrium busco o idealiza esa parte, mientras que 1984 se podría decir que es mas realista en este sentido.

No por ende, esta película tiene elementos de pura ciencia ficción, solamente que el final es el idealizado o si quiere una forma rara de decir que todos vivieron felices para siempre.





En conclusión, Equilibrium, tiene un buen elenco, una historia basada en la triada de novelas distopicas, 1984, un mundo feliz y Fahrenheit 451.


Con ciertas atribuciones y permisos. la trama esta un poco acelerada y que si bien los vacíos argumentales se explican como una gran trampa al final, no son fluidos.

Por otra parte, en su momento se la ataco por ser una copia de matrix, al ser un film futurista con elementos de acción y artes marciales.

Equilibrium es un poco mas que eso, ya que si bien las artes marciales están presentes, son algo secundario y solo complementan y no al revés.

Por ultimo, dije reminiscencia a Fahrenheit 451, si se analiza primero como Erriol y después John cambian de bando como en la novela Bradbury. Ademas la importancia que tienen los libros, ya que por eso es ejecutado Erriol.


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jueves, 17 de noviembre de 2022

La manufactura textil en Nueva España

La manufactura textil estaba organizada en los obrajes. Estas unidades productivas se ubicaban en el área poblana y en el valle de México, siendo sus centros de producción más destacados. 

Durante este período, sus propietarios eran en su mayoría comerciantes de medianos recursos. Estaban estructurados como manufacturas urbanas, con una tecnología en su mayor parte importada desde Europa. 

Pero con el uso intensivo de fuerza de trabajo retenida por una serie de mecanismos extra-económicos: esclavitud lisa y llana, condonación de penas de prisión, deudas compulsivas, adelantos sobre jornal, etc. 

Los obrajes tuvieron un papel importante en la provisión de telas vastas y de calidad baja, destinada a los mercados urbanos y mineros. 

La rápida difusión de los rebaños de ovejas en vastas regiones novohispanas favoreció la actividad textil de los obrajes. 

Asimismo, hasta que una disposición de la Corona de 1630 lo prohibió, la provisión del lejano mercado peruano — vía el Pacífico por el puerto de Acapulco— fue determinante para su crecimiento.

Posteriormente hubo un intento, con idas y venidas exportan la materia prima desde los campos ibericos. 

Estas medidas, que estrecharon el mercado para las manufacturas novohispanas, estaban fundadas en lo que ha sido llamado «el pacto colonial». 

Es decir, prohibir o limitar al máximo la incidencia negativa de la producción americana de determinadas mercancías, si éstas fueran competitivas con sus similares metropolitanas.


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martes, 8 de noviembre de 2022

RESUMEN DE LOS SISTEMAS DE INTERCAMBIO EN EL SIGLO XVI EN MESOAMERICA

El reparto era un sistema coactivo mediante el cual se entregaban ciertas mercancías a cambio de mercancías futuras que debían producir los pueblos indígenas concernidos. 

En Yucatán, el sistema de repartos descansaba en los caciques y principales de cada pueblo que debían negociar las condiciones, el tipo de productos y los plazos del futuro contrato. 

Y para mensurar las cantidades a repartir se debía tener en cuenta el peso tributario de cada pueblo, es decir la evolución demográfica de los pueblos. 

Gracias a este repartimiento, las mantas de algodón yucatecas tuvieron un destacado papel en la provisión de los mercados mineros y las ciudades de Nueva España. 

Otros productos, importante resultado de los repartos en Yucatán fueron la cera y la grana. Estos repartos tuvieron dos modalidades: mercancías presentes por mercancías futuras y adelanto de dinero a cambio de mercancías futuras. 

Hay que señalar que estos sistemas tuvieron gran difusión en todo el espacio colonial, pues constituían la modalidad típica por la cual el capital mercantil entraba en contacto con las más variadas formas productivas para explotarlas.

Estaban obviamente fundados en las dificultades para instituir un auténtico mercado de fuerza trabajo, ante la existencia de sociedades campesinas con una pronunciada tendencia a la autosuficiencia. 

Casi está de más señalar que las condiciones del reparto eran indudablemente objeto de cierta negociación, pero las relaciones de fuerza no favorecían a los indígenas y bastaba acrecentar la frecuencia de repartimiento para aumentar considerablemente el peso que debía soportar la comunidad indígena. 

Las quejas acerca de todas esas manipulaciones resultan abundantes en las fuentes.


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sábado, 29 de octubre de 2022

Comparación entre la conquista española y inglesa según J. Elliott



El historiador británico John Elliott, compara a las expediciones de Hernán Cortés (empieza en 1519) y Christopher Newport (empieza en 1606), que cimentaron los imperios de España y Gran Bretaña, respectivamente. 


En el medio de ambas expediciones se dio la Reforma luterana.


Hernan Cortés, quien es acompañado por 530 hombres, le reciben en México continental los tonacas y le refieren a Moctezuma II como soberano de la región. 


En el lapso dio cuenta de las divisiones internas al Imperio mexica, y puso simbólicamente la tierra bajo posesión de Carlos I (Carlos V, al asumir el trono del Sacro Imperio Romano). 


No obstante, Cortés trasciende las instrucciones de Velázquez, gobernador de Cuba, y emprende expediciones de conquista. 


Rechazó la autoridad de este último al considerarle tirano, se declaró capitán y alcalde mayor y conforme avanzó en el territorio colocó cruces, entró en escaramuzas y fue reclutando aliados mesoamericanos descontentos con los mexicas. 


Moctezuma II recibe a Cortés y sus hombres, y el español afirma que se da una renuncia voluntaria de la soberanía por parte del emperador azteca, transfiriendo su poder a Carlos V, y a esto se le sigue la captura de Moctezuma, un levantamiento duramente reprimido en Tenochtitlán conocido como «Noche triste», y una lucha encarnizada hasta la transformación como virreinato.


Si bien conocida la expedición de Cortés para 1606, por mucho tiempo, la Inglaterra de los Tudor se mantuvo desinteresada al respecto y dejó la empresa trasatlántica a portugueses y franceses. 


Hasta que a finales del siglo XVI, la hostilidad religiosa y la enemistad con españoles llevaron a los primeros intentos serios de asentamiento en América del Norte de manos de Walter Raleigh (1552-1618). 


Esta última trajo lecciones pero también obligó a financiar desde el propio origen, particularmente por parte de la Compañía de Virginia, a la que se le concedía la bahía de Chesapeake. 


En este sentido, Christopher Newport (1561-1617) era un empleado de compañía privada, y sus acompañantes (denominados como «plantadores») con una proporción de caballeros alta alcurnia. 


Muchos de los cuales murieron rápidamente por las enfermedades americanas (lo que contrasta con la tripulación de Cortés, que tenía algunos, bajos hidalgos y mayoritariamente soldados que ya habían participado de pillajes anteriores, provenientes de Cuba, por lo que ya estaban adaptados al ambiente). 


No obstante, la conquista y colonización estaba presente en la empresa inglesa, no tan explícitamente como el caso español. 


Establecieron el emplazamiento de Jamestown, donde se estableció con consejo local, un fuerte y relaciones amables con los pueblos locales. 


Sin embargo, otra diferencia con los españoles, es que los británicos no tenían una justificación para apoderarse de las tierras (como en el caso de las Bulas Alejandrinas de 1493-1494, que daban la concesión de las tierras en la ruta al Asia con la promesa de evangelización). 


Si bien no podían sustentarse en la autoridad papal, Inglaterra también pretendió una misión cristiana y civilizatoria, pero la justificación venía por la ocupación material y la utilización según las costumbres inglesas.


El autor caracteriza a Powhatan como el líder de una confederación de tribus de habla algonquina, con una población de 15.000 personas aproximadamente, que contrasta con el carácter imperial de Moctezuma II, sus riquezas y una población de 5-25 millones de personas. 


No obstante, Powhatan supo aprovecharse de la posición de los ingleses, que dependían del alimento proporcionado por sus pueblos y se beneficiaba de las armas traídas. 


Uno de los siete consejeros, John Smith, fue capturado y tras ello planteó explotar las diferencias internas aprovechando de su reciente nombramiento como líder de la exposición. 


Tal vez tratando de seguir el modelo de Cortés, la Compañía de Virginia instruyó a conseguir de Powhatan un reconocimiento formal de Jacobo I, monarca inglés. 


No obstante, no se disponía de las cantidades de oro y plata en tributos que se esperaba, ni había entre los plantadores ingleses hombres dispuestos de explotar la tierra. 


Le siguió, un período en el que peligro la supervivencia de la colonia, hasta que en 1622 la masacre de casi la mitad de los colonos llevó a una guerra abierta.


El autor señala que las supuestas profecías, que se habrían propagado tanto en México como en Virginia, que adelantaban la llegada de hombres barbudos y blancos que llegarían y destruirían, serían más bien racionalizaciones tras las respectivas derrotas.


Mientras que en Cortés se terminó retirando en 1530, tras que se le negará la posición de gobernador de la recientemente formado virreinato de Nueva España, Newport se retiró del emprendimiento de Jamestown en 1611 y murió en Java unos años después en un viaje de las Compañías de Indias Orientales. 


Cortés había dado los cimientos a Nueva España y el Imperio de España, mientras que Newport fue pionero en el asentamiento y necesario para la comunicación con la metrópoli.


Elliott plantea que hay una clara influencia del antecedente hispánico, pero que se nutre también de sus propias condiciones proto-coloniales (precedentes de colonización en áreas no inglesas de las islas británicas, particularmente contra la zona Gales y la Irlanda gaélica, que no obstante también atrasó y drenó recursos de una posible temprana colonización en América). 


Por su parte, España encuentra en la Reconquista (como cruzada tanto militar como religiosa, de pillaje y evangelización, y que favorecieron el movimiento de artesanos y labradores a esas tierras sureñas), creando esquemas y estrategias que se desplazaron a ultramar. 


No obstante, los pioneros fueron los portugueses, como combinación de ansias comerciales y la obtención de nuevas tierras y vasallos por parte de los nobles, en las zonas de África y Asia, que se resistían a los asentamientos permanentes por lo que se basaron en factorías en los siglos XV-XVI.


En contraste, los españoles plantearon la construcción de un imperio de conquista y colonización ya desde Colón, poniendo a la población indígena a la producción de bienes benéficos para la metrópoli, justificada por la misión civilizatoria. 


Este formato aprovechó la efervescencia de la concomitante reconquista española, no obstante, las condiciones del continente americano (interpretado como Indias) no tenían los circuitos comerciales ni recursos preciosos disponibles de las costas asiáticas y africanas. 


Por lo tanto, para la explotación se hizo necesario el asentamiento permanente, las comunidades amerindias eran además más vulnerables a la tecnología europea y su ignorancia a los evangelios cristianos encendió una empresa de cristianización. 


Transformándoles en vasallos de la Corona, los indígenas fueron tomados como prestadores de servicio (no esclavos). 


Se favoreció así el asentamiento por medio de la conquista, más que el establecimiento de asentamientos comerciales.


No obstante, la falta de un abundante oro y la caída demográfica por las muertes de la conquista y las enfermedades endémicas, en un primer momento afecto el animo de algunos españoles. 


Pero con el avistamiento de la América colonial, donde grandes poblaciones sedentarias se sometieron con relativa facilidad, permitió adueñarse de grandes contingentes de trabajadores y luego yacimientos de plata. 


En este sentido, la expedición y conquista de Cortés siguió el modelo de la reconquista (combinación de iniciativa estatal y privada; la capitulación y cesión de la soberanía; obtención y asignación de botín, tierras y vasallos). 


Asimismo, habiendo experimentado la conquista caribeña, procuró no diezmar a la población y los indios fueron organizados laboralmente por el repartimiento. 


En la América colonial, convivieron las aspiraciones señoriales (un rasgo claramente medieval) con las comerciales (un rasgo de la incipiente modernidad capitalista), y ambos justificaron su presencia y explotación en función de un mejoramiento de la tierra y población.


Con la unión dinástica de España, tras la guerra civil y Reconquista, pregonada por las coronas de Castilla y Aragón, se intentó frenar las atribuciones por parte de los conquistadores. 


Lo cual estuvo justificado luego por las Bulas del papa Alejandro y su contrapartida de bienestar espiritual y material a las poblaciones originarias. 


Tras un abandono momentáneo de la idea de «Emperador de las Indias», la monarquía española concibió las posesiones como un imperio de riquezas, que se administraron desde Sevilla.


En el caso inglés, se aplicó la categorización de imperio tanto para la colonización de Irlanda como América del norte, que intentó a su vez refutar las pretensiones españolas bajo las bulas papales. 


La experiencia española sirvió como ejemplo y como advertencia para la colonización inglesa (por ejemplo, la coronación de Powhatan en Virginia siguió el modelo de la sucesión soberana de Moctezuma). 


Empresas como las de Irlanda y luego la exploración de Guyana por personajes como sir Walter Raleigh llamaron el interés de caballeros aventureros.


No obstante en sus pretensiones, Inglaterra terminó dirigiéndose hacia el pluralismo religioso, por lo que las colonias se plantearon como refugios religiosos para minorías, pero también intentos de mantener o re-fundar el dogma religioso. 


Lo cual contrastaba con la decisión expresa de la Corona española, que expulsaba musulmanes, judíos y herejes de sus territorios, a la vez que les prohibía la entrada a la América española.


Si bien en el caso español, el descubrimiento de yacimientos metalíferos justificó la continuación de la colonización. 


En el caso inglés constantemente se debió argumentar para atraer al capital mercantil, enfatizando especialmente la función de las colonias como puntos de venta, así como una solución para la superpoblación en Inglaterra, y de los problemas económico-sociales en general. 


Al mismo tiempo, parte de los españoles dudaban de la conveniencia de mantener las posesiones coloniales, algunos argumentaban que la riqueza no debía medirse por la entrada de metales preciosos como el oro y la plata, sino por la propia productividad.


La gran influencia que tenía el comercio como pilar de la sociedad inglesa y su influencia en la empresa colonizadora puede verse con la fundación de la Compañía de Virginia (1606).

 

Así, combinado con la ausencia de plata y la incapacidad para captar sistemáticamente mano de obra indígena, se incentivó la lógica de la productividad, autosuficiencia y 

emprendedurismo.


A su vez como parte de la conciencia nacional. En todo ello la Corona demostró poco interés, dejando a su albedrío la religión y producción/comercio.


La ocupación del espacio americano 

La ocupación y dominación efectiva del territorio americano fue dificultosa por la enorme variedad física y climatológica que implicaba, así como las grandes distancias geográficas y heterogeneidad cultural-lingüística. 


En el caso español, la ocupación implicó: la toma de posesión simbólica, particularmente a partir de la cartografía, que registraba la re-bautización con nombres sagrados, nombres de la familia real o descriptivos (a veces se utilizaban nombres originarios). 


La captura material, el sometimiento o expulsión indígena y la repoblación seguida de la distribución demográfica para asegurar la explotación de los recursos. 


Tanto españoles como ingleses justificaban la posesión a partir del derecho romano, por el cual, el no aprovechamiento dictaba que aquel que la hiciera producir se transformaba en su propietario (los españoles contaban además con las bulas papales). 


Al no disponer del favor papal, la autoridad inglesa debió confiar que en hacer posesión de esas tierras, bajo el justificativo de que no habían sido poseídas anteriormente por el cristianismo, fuera respetado por el resto de las potencias europeas.


Fue con Felipe II en el siglo XVI que se dio un intento coherente de registro cartográfico detallado y fidedigno, pero la obsesión por no develar secretos a las potencias opositoras hizo que estos mapas se mantuvieran ocultas en los archivos. 


Por su parte, se dio la propagación de mapas sobre América producidos por los británicos, el carácter público de esto obedecía a la necesidad de atraer y justificar la colonización inglesa, y una afirmación pública de sus pretensiones de posesión material.


Se necesitó para la ocupación efectiva la complicidad de una autoridad civil, particularmente cabildos, alcaldes y funcionarios. 


Es decir, una refundación de sus sociedades de origen; españoles e ingleses compartieron un carácter patriarcal, derecho de la propiedad y jerarquización social sancionada de forma divina. 


No obstante, estas se modificaron por la integración social-religiosa, las estructuras preexistentes y la procedencia social de los colonos. 


Los ingleses prefirieron concentrarse en el litoral atlántico de América del norte, ocupando las tierras más desocupadas. 


Por su parte, la tradición ibérica, la búsqueda de una fortuna repentina y sus ambiciones llevaron a que los españoles intentaran asentarse a lo largo de todo el continente, aún las zonas densamente pobladas, ya que planteaban utilizar las prestaciones de trabajo (más interesados en las poblaciones que las tierras). 


Ello también determinó la fundación de ciudades y la concentración de españoles en ella. 


Si las grandes ciudades precolombinas como Cuzco y Tenochtitlán les recordaban a los españoles de sus propias urbes, no lo hicieron así los ingleses. 


Las villas y ciudades originarias se transformaron muchas veces en el asentamiento, pero en la gran mayoría se trató de fundaciones nuevas, que funcionaron como los centros de administración.


Desde sus comienzos, la encomienda fue la institución predilecta para la organización del trabajo indígena, cuya contrapartida a las prestaciones de trabajo era la instrucción en la fe cristiana. 


No obstante las aspiraciones feudales de los conquistadores, la Corona lucho por transformar las encomiendas en tributo con dinero, en evitar la heredad de la figura del encomendero y que continuara siendo una concesión de indios y no de tierras. 


A pesar de los abusos (aprovechando las ganancias para establecer grandes estancias que se dediquen a la ganadería o cereales y pueda heredarse por medio del mayorazgo), no se transformaron en una aristocracia feudal basada en la tierra (aún más, el subsuelo metalífero continuó siendo propiedad inalienable de la Corona). 


Tempranamente y ante de las regulaciones se estableció una planificación rectilínea, con grandes iglesias y calles espaciosas, de las ciudades españolas en América, a menos que se tratara de fronteras o costas, no tenían amurallamiento.


A pesar de las instrucciones de la Compañía de Virginia para copiar el modelo hispánico y a reunirse por cuestión de defensa. 


Los colonos se resistieron (ante su percepción de que los pueblos originarios no cooperarían) por lo que ampliaron sus tierras en detrimento de los indígenas y, pasada la amenaza, los colonos se dispersaron, mantuvieron su carácter rural y no se establecieron ciudades (la oligarquía vivía en las fincas y no en las urbes, por lo que se reunían en juzgados e iglesias).


A diferencia de otras colonias británicas y en especial de la experiencia ibérica, hubo gran afluencia de familias en la bahía de Chesapeake, lo que dio mayor cohesión social así como proyección de construcción de un orden divino. 


Tanto en Massachusetts y en Virginia la posesión sin trabas del suelo permitió una colonización permanente. 


Si bien en Massachusetts primó por más el interés religioso, todas las colonias se manejaron, según el autor, con la ganancia como objetivo. 


No obstante, la tensión entre beneficio personal e ideal colectivo religioso evitó la constitución de una clase de terratenientes poderosos y estimuló granjeros independientes en Nueva Inglaterra. En el resto, como Pensilvania, esto tardaría mucho más.


Si en el caso de la América española, ya como los virreinatos de Perú y Nueva España, hubo grandes restricciones demográficas para combatir el poder de los encomenderos y la masa de españoles pobres que delinquían. 


En el caso de las colonias británicas no hubo tales políticas, lo único que obstaculizaba las migraciones al interior eran los conflictos con y entre indígenas. 


Si bien necesitaba cierta cooperación originaria para procurarse suministros y sus redes de comercio, pero ya para antes de mitad del siglo XVII, una serie de conflictos  justificaron el exterminio.


La posición británica respecto a la población originaria y tierra americana era ambigua. Por una parte, se planteaba como una tierra despoblada o desértica, que debía ser puesta en forma y por ende se concentraban demográficamente en torno a mecanismos defensivos.


Por otra, debido a la influencia religiosa se confiaba en la capacidad de la domesticación del espacio, por lo que se dieron avances violentos por sobre la población.


Ante la gran tasa de mortalidad (debido a la conflictividad, así como a la comida y ambiente distintos), tanto ingleses como españoles dependieron de un flujo constante de inmigrantes. 


También en ambos casos el aliciente para ello fue la presión demográfica, particularmente para los varones jóvenes y eventualmente a través de redes familiares trasatlánticas. 


La fundación de la Casa de Contratación y un solo puerto de acogida venía a filtrar a través de la presentación de documentación de origen y luego por la limpieza de sangre (que prohibió en parte a extranjeros, gitanos y minorías religiosas la emigración). 


No obstante, estos esfuerzos fueron sorteados por falsificaciones y no se logró delinear un tipo de emigración (es decir, familias enteras o emigración de esposas, al no estar dispuestos a establecer viajes gratis por pago en trabajo, es decir, servidumbre blanca como en el caso inglés). 


Si bien tuvo una influencia el costo de los traslados, fue el uso generalizado de indígenas y luego de mano de obra esclava africana el que redujo las posibilidades de empleo y por ende oportunidades laborales.


Por el contrario, además del incentivo de la superpoblación en Inglaterra, el exterminio indígena significó que había mayor necesidad de emigración con fines laborales desde América del norte. 


Aún más, la atrayente oportunidad que implicaba emigrar a Irlanda hizo aún más grande la necesidad de mejorar los incentivos, promocionándose la fertilidad y ausencia de gentes de la tierra americana. 


Por otra parte, las cartas de las redes familiares trasatlánticas y la religión fueron los otros grandes alicientes. 


Debido a los también apremiantes costos de traslado y víveres, se estableció el sistema de headright system por el cual se concedían hectáreas y se incrementaban conforme más gente acompañaba, y el sistema de indenture o contrato de servidumbre. 


Esta última fue la dominante hasta que los colonos de Antillas y América del norte comenzaron a importar sistemáticamente mano de obra esclava.


Frente a los pueblos americanos 


A pesar de la incomprensión o minimización de la diversidad por los conquistadores, América disponía de una enorme heterogeneidad cultural. 


Los europeos transitaron entre las percepciones de estas gentes como seres que no habían conocido el primer pecado, bestias al punto de la animalidad, o tenían sociedades civilizadas similares a las propias. 


La mayor divergencia era entre la posibilidad o imposibilidad de convertir a la población indígena al cristianismo. 


Para el autor, si bien los ibéricos y luego los británicos totalizaban a la población americana como “india”, tenían conciencia de su diversidad (como lo demuestra el manejo de Cortés, ayudado por Malinche, de los aztecas y sus poblaciones subsumidas, así como John Smith y su interprete Savage).


Tal diversidad alentó la curiosidad de los europeos, la admiración frente a las civilizaciones mexica e inca puso en jaque momentáneamente la idea de la barbaridad debido ya a la experiencia inicial en las Antillas. 


En el caso británico, solo las tribus algonquinas alrededor de Powhatan y del bajo Mississippi parecía similar a las organizaciones sociales europeas.


La descentralización en zonas de influencia como la maya dificultó la conquista de Yucatán.


Para Elliott, la superioridad europea no se basó en el uso de las armas de fuego (que no se adaptaban bien al clima), sino más bien a las espadas de acero y los caballos, y al impacto psicológico inicial de este armamento. 


No obstante, como se verá en la resistencia mexica y el levantamiento de Manco Inca (1536), los indígenas también se adaptaron a estas. 


El descubrimiento de yacimientos metalíferos en el noreste de México, se dio la creación de los primeros ejércitos profesionales del virreinato de Nueva España. 


Por su parte, la necesidad de defenderse y avanzar sobre las fronteras llevó al establecimiento de milicias y ejércitos profesionales, que requirió de nuevos impuestos que fueron rechazados por los colonos ingleses. 


Este carácter conflictivo aumentó conforme los asentamientos fueron más auto-suficientes, menos necesidad tuvieron de los indígenas.


Para el autor, la primera aculturación es la de la guerra, ya que al terror ante el armamento europeo llevó rápidamente al interés indígena por poseerlas (y la preocupación europea por sacar rédito sin que fuera en su detrimento, siendo los españoles los cuales prohibieron en todas sus formas la venta a los indios). 


Rápidamente los indígenas adoptaron los caballos y la idea de la tierra y la ganancia como fundamentos para la guerra.


Más allá de los abusos, asesinatos y contagio de enfermedades endémicas, los españoles no tenían necesidad del exterminio de una población indígena que les tributaba y podían capturar como esclavos. 


Mientras tanto, los sucesivos colonos ingleses se encontraron con un territorio cada vez más despoblado, debido a las enfermedades.


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domingo, 23 de octubre de 2022

LA CONQUISTA EUROPEA EN EL TUCUMÁN Y CUYO


Hasta la fundación definitiva de la villa de Santiago del Estero en 1553, no ha comenzado realmente el proceso de asentamiento hispano de forma estable en toda el área y, por lo tanto, el desfase entre la cronología peruana y la del área tucumana llegaría a ser de más de veinte años (casi una generación). 

La expedición que comandaría en principio Diego de Rojas es uno de los resultados de esa política de aliviar al Perú de sus inquietos soldados. 

Carecemos de datos cuantitativos fiables sobre esta entrada, se habla de alrededor de dos centenares de hombres. 

Tampoco sabemos el trayecto exacto por el que pasaron, pero, Rojas, después de atravesar la Quebrada de Humahuaca y los valles calchaquíes, encontró la muerte en Santiago del Estero en combate con los indígenas, su sucesor era un desconocido llamado Francisco de Mendoza. 

Esto aceleró las disputas internas en la hueste. Una nueva expedición hacia el Tucumán fue encargada a Juan Núñez de Prado. 

Sería el encargado de llevarla adelante desde 1549 con unos doscientos hombres. 

De esta expedición surgieron las primeras fundaciones de poblaciones españolas en el territorio tucumano y los conflictos jurisdiccionales con el entonces gobernador de Chile, Pedro de Valdivia, que se arrastrarían durante casi quince años, hasta que la Real Cédula de 1563 independizó definitivamente a esta región de Chile. 

Hasta el siglo XVIII, la región de Cuyo, pese a sus intensos contactos económicos con el área tucumana y rioplatense, dependió formalmente de Santiago de Chile. 

Santiago del Estero, fundada en 1553, fue la única población que sobrevivió a una serie de intentos realizados en esos años en todo el área tucumana y constituye la villa española más antigua de aquella zona. 

Desarrollaría para el Tucumán un papel similar al que desempeñó Asunción en Paraguay, el Alto y el Bajo Paraná: la de ser «madre de ciudades» y origen de las huestes que realizaron otras fundaciones en las décadas siguientes. 

Las ciudades tucumanas del «camino de Potosi» A partir de Santiago del Estero se fueron extendiendo una serie de fundaciones de muy humildes, villorios españoles que sobrevivirían en función de las relaciones con el área minera altoperuana, en especial con Potosí. 

Con los cambios tecnológicos como el procedimiento de amalgama impulsó un incremento de la producción argentífera y dio como resultado una multiplicación de la capacidad de atracción y de polarización regional de Potosí y de la minería altoperuana en general, cuyos efectos de arrastre llegaron hasta el área tucumana y rioplatense. 

Junto a ese polo ordenador primero que es la minería altoperuana, dos elementos más conformaron el ritmo económico de este primer Tucumán colonial. 

Las relaciones con Chile y los nexos con el litoral fluvial y el atlántico, ya que es un área de paso entre corrientes mercantiles y flujos económicos. 

El transporte será, como veremos, una de las actividades principales en las que los primeros colonizadores ocuparán a sus indios encomendados. 

En 1573 se fundó la ciudad de Córdoba, destinada a reemplazar a Santiago del Estero como núcleo urbano mercantil más importante de Tucumán, en el centro del territorio rioplatense, como auténtico nudo de caminos entre el Atlántico, Cuyo y el norte tucumano. 

Unos años más tarde, en 1582, después de varios intentos fracasados ante la fiera resistencia indígena, fundaron Salta. Casi diez años después, en 1591, se estableció Todos los Santos de la Nueva Rioja. 

El siglo XVI vio una fundación más en este camino potosino: en 1593 nació la ciudad de San Salvador, en el valle de Jujuy, en las puertas de la Quebrada de Humahuaca. 

A finales de siglo, no más de 250 vecinos «españoles» (o al menos tenidos por tales por sus contemporáneos) constituían el núcleo dominante de la población de todas esas pobres villas hispanas, siendo Santiago del Estero y Córdoba las más pobladas. 

De éstos, unos 150 eran encomenderos que regían la vida de varias decenas de miles de tributarios indígenas, con una población total de entre 150.000 a 270.000 individuos. 

En cuanto al fenómeno de la caída demográfica indígena se da un proceso de disminución de la población indígena similar al de Paraguay. 

¿Qué sabemos sobre las relaciones blanco/indio en el período más temprano en las áreas controladas por los vecinos de ese puñado de ciudades tucumanas? 

Poco, muy poco. Las encomiendas se basaban en el servicio personal, como las paraguayas. También coincidían en dos tipos de prestaciones personales, las reguladas por turnos, conocidas como «mitas» en toda el área rioplatense, y el yanaconazgo. 

A diferencia de otras regiones, en el Tucumán no pareció haber existido el sistema de «repartimiento de trabajo» (provisión de trabajadores a empresarios hispanos no encomenderos). 

Como ocurrió en el Paraguay, había sensibles tensiones entre ambos sistemas de explotación de la fuerza de trabajo indígena y una fuerte tendencia a que, al menos una parte, de los primeros (es decir, los mitayos) se convirtiesen en los segundos. 

Es lo que en Paraguay se llamo «tendencia a la yanaconización del mitayo». 

Pero también se concedieron yanaconas a individuos que, en realidad, no eran sus encomenderos, otorgándose así un derecho de servidumbre personal perpetua a un español sobre un indígena desarraigado de su pueblo e incluso en contra de los derechos de encomienda original que otro colonizador poseía sobre dicho pueblo. 

Otra fuente del yanaconazgo era la captura lisa y llana de «piezas de indios», que posteriormente eran entregadas en servidumbre perpetua a su captor. 

De esta práctica nació la costumbre de realizar «correrías» y «malocas» entre los poblados indígenas a los efectos de capturar las piezas que, supuestamente vencidas en la guerra, eran así «yanaconizadas». 

Entre las peculiaridades del yanaconazgo tucumano está la de permitir a los conventos y órdenes religiosas la posesión de estos indios encomendados, algo que estaba taxativamente prohibido por las leyes. 

En cuanto a la duración de esta condición, sabemos que había yanaconas «perpetuos», como en Perú, pero también existieron mercedes de encomiendas de yanaconas limitadas a las dos vidas legales. 

Los pueblos de encomienda (vamos a referirnos ahora a los indios de los pueblos). 

Comenzaremos por Santiago del Estero sobre los pueblos de Soconcho y Manogasta y sobre la encomienda de Maquijata. 

A continuación hablaremos de los pueblos de encomienda cordobeses, deteniéndonos en el caso de Quilpo. Aparentemente, estos dos pueblos son el resultado de la re-agrupación de una serie de aldeas de diversas etnias. 

Desde su más temprana dominación española, estos pueblos fueron destinados a la producción textil que estaban destinadas a ser vendidas en Potosí y en Chile. 

Aparte de estos textiles, una serie de otros productos alimenticios integraban el tributo de estos pueblos. 

Notemos que, pese a que estrictamente los tributarios eran los varones entre los quince y los cincuenta años, el tributo textil comprendía asimismo el trabajo de las mujeres como hilanderas. 

Un aspecto de estos pueblos resulta interesante. Aunque está documentada la presencia de curacas, al parecer su papel en la comunidad era bastante más débil que el que conocemos para el mundo andino. 

En Soconcho y Manogasta, en los primeros años y antes de pasar a la Corona, también tributaron en hombres. 

Es decir, la «saca de indios» hacia Potosí en el período más temprano fue uno de los primeros elementos que desestructuraron gravemente a estos pueblos, porque estos pueblos, pese a estar teóricamente bajo la Corona, igualmente estaban obligados a entregar las mitas de servicio para los españoles. 

De ese modo, este trabajo, se sumaba al de las hilanzas, tejidos y otros productos ya mencionados. 

Hablemos ahora del caso de Maquijata. Los tributos se pagaban fundamentalmente en piezas textiles. Las mujeres hilaban el algodón que, posteriormente, era trabajado por los varones en edad de tributar. 

El algodón debía transportarse desde otros pueblos, pues no era producido en el lugar. El mercado para estos productos textiles era Potosí. Vayamos ahora al ejemplo cordobés de Quilpo. 

Se trata, sin lugar a dudas, del caso tucumano mejor conocido hasta la fecha. Los indios, bajo la mirada vigilante del poblero (figura equivalente a un capataz o encargado de menor jerarquia que el encomendero), debían trabajar produciendo ante todos piezas textiles, principales elementos de que se componía el tributo en Quilpo.

Si bien sus cantidades son realmente bajas, la posibilidad de enviarlas al mercado potosino o chileno proporcionaban al encomendero una apreciable ganancia. 

Pero hay más: también los indios estaban obligados a prestar servicios al encomendero. Y eso no es todo. Sabemos que una parte de los ganados del encomendero y una parte de sus sementeras se hacían en las tierras ocupadas por el pueblo de Quilpo gracias al trabajo de sus encomendados. 

Finalmente, como en los restantes ejemplos citados, los indios hacían de cargadores y arrieros en los viajes hacia Chile y otros lugares. 

En los tres ejemplos hay algunos aspectos que deberíamos destacar. Ante todo, tenemos certeza de que los «pueblos» de encomienda son el resultado de la reagrupación de otros poblados indígenas originarios. 

Proceso similar al de las reducciones o congregaciones que existieron en otras áreas, pero realizado exclusivamente por la acción de los encomenderos, sin intervención religiosa o estatal organizada, como fue el caso andino o novohispano e incluso, paraguayo. 

Esta reorganización del territorio original, realizada por los empresarios hispanos, muy pocas veces fue atenta a las necesidades indígenas. Esto aceleró la crisis alimentaria indígena. 

Hay aquí una ruptura del patrón original de subsistencia. Otra enseñanza que nos dejan los tres casos tratados: la punción en hombres es siempre muy alta. 

Ya sea por la «saca de indios» hacia el Alto Perú minero, ya sea como «cargadores» hacia Potosí y Chile. 

Otro hecho que los asimila: la función de administradores y pobleros como personajes indispensables en la organización de la explotación de la fuerza de trabajo indígena y como mediadores entre encomenderos y encomendados. 

Los europeos en la región cuyana. El primer español que pasó por la región fue Francisco de Villagra en 1551, pero el asentamiento estable se inició con la fundación de la ciudad de Mendoza diez años más tarde, en 1561. 

Ya desde esos primeros contactos de 1551 se iniciaron las encomiendas, pero, en ese primer período, los encomenderos residían en Chile y los indígenas eran obligados a acudir a servirlos allí. 

Al año siguiente se estableció San Juan de la Frontera y probablemente en 1594 un contingente cuyano fundó San Luis de la Punta. 

Éstas fueron las tres villas españolas de importancia del área cuyana. La encomienda estaba organizada, al igual que en Paraguay y Tucumán, a partir del servicio personal y de la división entre mita y yanaconazgo. 

Pero la característica regional de la mita cuyana hacía que los servicios que los tributarios se realizaran del lado chileno de la cordillera. 

¿Cómo se realizaban estas prestaciones de los huarpes del otro lado de la cordillera? 

En la mayor parte de los casos, se trataba de contratos de «alquiler» a través de los cuales se alquilaba lisa y llanamente la fuerza de trabajo indígena a empresarios no encomenderos. 

Aparece así, en toda su desnudez, el carácter de renta que tuvo la encomienda hispana colonial.


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sábado, 22 de octubre de 2022

LA CONQUISTA EUROPEA DE PARAGUAY Y EL RIÓ DE LA PLATA

LAS «ENTRADAS» POR LOS GRANDES RÍOS 

El primer navegante español que tocó las costas del Río de la Plata (y que le dio momentáneamente su nombre) fue el piloto mayor Juan Díaz de Solís. 

Su expedición remontó ese río hasta las bocas del Uruguay y sucumbió en manos de los indígenas en 1516. 

Le siguió Sebastian Caboto. Este marino llegó al Río de la Plata en 1527, se internó hasta el río Carcarañá (actual Santa Fe, Argentina) y fundó un fuerte, llamado Sancti Spiritus, que fue atacado e incendiado por los indígenas dos años después. Los supervivientes tornaron a España de inmediato. 

El hidalgo don Pedro de Mendoza firmó unas «capitulaciones» para realizar una nueva tentativa de conquista. 

En 1536 se produjo un primer intento de fundación de Buenos Aires, pero de nuevo el asedio indígena obligó a una parte de los expedicionarios a subir por el Paraná hasta donde había estado el fuerte de Caboto y asentarse en ese lugar. 

Fundaron Asunción del Paraguay (1537), la primera villa española estable de la región también conocida como la «madre de ciudades» de donde partieron todas las expediciones posteriores, tanto hacia el Paraná arriba, como hacia el sur, en su desembocadura en el Río de la Plata. 

La mayor parte de las villas fundadas por los españoles fueron destruidas y despobladas bajo la presión de los «bandeirantes» (aventureros portugueses que encabezaban expediciones de mestizos e indios tupíes en búsqueda de guaraníes para capturar y esclavizar) desde principios de la década de 1610, hasta 1676. 

En lo que se refiere a las fundaciones del Paraná abajo fueron hijas de los inquietos «mancebos de la tierra», los mestizos asuncenos, uno de los frutos de las relaciones cario-hispanas de los primeros tiempos. 

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domingo, 9 de octubre de 2022

La vida rural en el Mexico central durante la etapa colonial temprana

En el marco del sistema de repartimientos de trabajo destinados a las empresas agrícolas de los europeos, los pueblos de indios asumieron la función de reproducir —con sus propios medios— una parte del total de fuerza de trabajo que requerían las empresas españolas. 

Además proporcionaban también una parte no despreciable de los trabajadores de las minas del centro y entregaban los trabajadores que se ocupaban de las obras públicas. 

Esta transferencia masiva de trabajadores desde los pueblos a la economía controlada por los españoles disminuyó la capacidad de auto-abastecimiento de las comunidades. 

Hacia 1630, los dueños de las haciendas redoblaron su presión contra los sistemas de reparto forzoso y en favor de la libre contratación de los indígenas como jornaleros y peones. 

En 1632, la Corona decidió suprimir los repartimientos de trabajo y aprobó la contratación voluntaria de trabajadores por parte de las empresas agrarias de los españoles. 

Entonces se legalizó el sistema de los peones «acasillados» (que vivían en las «casillas» que los hacendados habían hecho construir dentro de los límites de sus haciendas). 

Bajo este nuevo sistema, la Corona perdió gran parte de su poder para asignar y distribuir la fuerza de trabajo indígena y la hacienda se constituyó progresivamente en algo más que una unidad productiva. 

En realidad, en una unidad económica y social permanente dedicada a producir alimentos para los mercados urbanos y mineros. 

Contaba con su propia iglesia o capilla. Una parte relevante de la vida social en el medio rural pasó entonces a estar enmarcada en de las haciendas mismas. 

Existían dos formas complementarias que utilizaban los empresarios españoles para controlar a los trabajadores. 

En el norte, por ejemplo, el procedimiento más usual era el adelanto de dinero o ropa a cambio del futuro jornal y este mecanismo se repetía para mantener a los trabajadores continuamente endeudados. 

En el Bajío y otras regiones, los hacendados y rancheros utilizaron otro sistema que consistía en rentar una parte de sus tierras a los campesinos bajo el compromiso de que éstos trabajaran para la hacienda en los momentos de las grandes labores estacionales de cada año. 

El empresario recurría así a su recurso más abundante, la tierra, para atraer al recurso más costoso y menos abundante, la fuerza de trabajo. 

El peso de la masa salarial se ve bien en las cuentas de las haciendas, donde este gasto es siempre uno de los más relevantes. 

Por lo general, los trabajadores de estas haciendas no reciben salarios monetarios, sino que tenían un «crédito abierto» en la tienda «de raya» a precios inflados, acompañado por sus raciones de maíz. 

Además, los propietarios rápidamente se impusieron la obligación de hacer frente a las responsabilidades del tributo que sufragaban a la Corona sus «acasillados» y los pagos que éstos debían al cura en concepto de gastos de bautismo, matrimonio, entierros, diezmo pío. 

También les adelantaban unos pocos reales con ocasión de las festividades religiosas. A medida que los mercados mineros y urbanos crecían, la presión de las haciendas sobre los pueblos de indios para procurarse trabajo estacional fue en aumento. 

El pueblo indígena sorteó esta presión mientras supo conservar el acceso a recursos. Cuando la tierra no era suficiente, había que emigrar hacia las ciudades, las minas o las haciendas vecinas. 

Desde el siglo XVII se agregó en el centro y sur de Nueva España la presión de los alcaldes mayores a través del repartimiento de mercancías, o sea, el sistema de mercantilización forzosa, mediante el cual un funcionario hispano obligaba a los indígenas a recibir ciertas mercancías a cambio de mercancías futuras. 

Como, por ejemplo, las mantas de algodón en Tehuantepec y Yucatán o la grana en toda la región de Oaxaca. 

En el mundo andino, este papel lo desarrollaron los corregidores. Este sistema obligó a los indígenas a la búsqueda de mayores recursos monetarios o a producir más para el mercado dado que, como se verá, el repartimiento muchas veces tomaba la forma de adelanto de ciertas mercancías a cambio de mercancías futuras producidas por los pueblos. 

¿Cuál era la relación entre las haciendas y el mercado? 

A corto plazo, la estrategia de la hacienda consistió en sacar el mejor partido de la tendencia estacional de la oferta, la demanda y los precios agrícolas, mediante la construcción de enormes graneros que permitían almacenar la cosecha e evitar su venta en la época del año de precios bajos. 

Además, la hacienda, desarrolló una compleja estrategia encaminada a aumentar al máximo el volumen de la producción destinada directamente al mercado y a multiplicar en el interior de la unidad productiva la diversidad productiva, en función del consumo de sus habitantes y en función de la producción de la hacienda. 

Uno de esos objetivos fue la ampliación territorial de la hacienda y la acumulación en su interior de todo tipo de tierras aptas para la mayor gama de recursos posible. 

Es decir, ésta tendió a transformarse en una empresa que comprendía un sector de monocultivo comercial y otro sector de poli-cultivo de auto-consumo, para producir casi todo lo que necesitaban sus trabajadores y administradores sin necesidad de pasar por el mercado.

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Revolución Decembrista de 1825

Introducción: la paradoja de una revolución aristocrática En la fría mañana del 14 de diciembre de 1825 (26 de diciembre en el calendario gr...