En un mundo donde más de la mitad de la población habita en espacios urbanos, el conocimiento de la
organización, el crecimiento, el orden jerárquico que conforman estos espacios, ha pasado a ser uno de los
hechos geográficos de gran interés, por sus implicaciones políticas, económicas, sociales, culturales,
espaciales.
La red de ciudades, organizada a su vez en sub-sistemas inter-relacionados unos con otros, donde
hay una compleja jerarquía, en una escala ascendente desde lo local, regional, nacional, supranacional, y que
dependiendo del espacio será dependiente de una urbe especial.
La principal diferencia que separa los
diferentes tipos de sistemas es el grado de integración o de des-articulación entre los elementos del sistema (en un sentido micro), lo
que también tendrá relación con el momento histórico vivido.
La ciudad es un espacio complejo, su dinamismo, sus habitantes tan dispares,
sedentarios, sus funciones, las actividades tan diversas que en ellas se llevan a cabo, hacen
que, definir qué es un espacio urbano no sea tarea sencilla.
Se pueden tomar criterios
variados, desde:
-Lo numérico.
-Legalidad.
-Funcional.
-Administrativo.
Pero siempre vamos a
encontrarnos con muchas definiciones según el criterio adoptado.
Pocas creaciones
humanas han suscitado actitudes tan dispares como definir qué es una ciudad, aunque todos
estamos seguros de saber qué es y cuando estamos frente a un medio rural y uno urbano
El ejemplo clásico del criterio numérico para definir una ciudad, va a depender de
los umbrales tomados por los servicios estadísticos de cada país, a modo de ejemplo:
- Japón, a partir de 20.000 habitantes se considera una
ciudad.
- Rusia, a partir de 12.000 habitantes.
- España, Argentina y Grecia, a partir de 10.000 habitantes.
- Turkmenistán, India y Ghana, a partir de 5.000 habitantes.
- Estados Unidos y China, a partir de 2.500 habitantes.
- Australia, Venezuela y Canadá, a partir de 1.000 habitantes.
- Dinamarca, Suecia y Finlandia, a partir de 200 habitantes.
- Uruguay, a partir de 2.500 habitantes
Ante situaciones tan dispares, y encontrar en el planeta espacios rurales, con
densidades que superan los 300 habitantes por kilómetro cuadrado, es de considerar que una
ciudad no es tal sólo por el número de habitantes.
Sino que también debemos tener en cuenta sus funciones, los servicios que brindan, las actividades de sus habitantes y su
percepción de vivir en un medio urbano.
Las ciudades son aglomeraciones que abarcan extensiones considerables que
sobrepasan sus límites, que fueron demarcados históricamente por una decisión política
pasada y mantenida por los gobernantes de turno si la encuentran funcional.
Hoy una gran ciudad se expande más allá de su área administrativa original,
llegando a los espacios de otras ciudades, conformando una gran área metropolitana, que
escapa a la administración de la misma.
Con problemas como recaudación de impuestos,
infraestructuras y mantenimiento, por lo que definir una ciudad por su administración se
hace prácticamente imposible.
En cuanto a las actividades de sus habitantes, es claro el predominio del sector
secundario y terciario, (existe un pequeño fenómeno urbano que son los viveros o ventas de plantas, flores y cactus que podría ser considerado primario pero se encuentra casi exclusivamente en áreas plenamente urbanas).
Haciéndose cada vez más patente el sector servicios, principalmente
en los espacios desarrollados y en desarrollo.
En Europa, el porcentaje es mínimo de los
habitantes urbanos que se dedican al sector primario: entre 3 y 7% de la población urbana,
mientras que en continentes como Asia o África varían entre un 20 a 25%.
Definiciones de diferentes autores sobre la cuestión urbana, se notan distintos
criterios adoptados: “La ciudad es un asentamiento relativamente grande,
denso y permanente de individuos socialmente diferentes. En ella se produce mecánica y
espontáneamente heterogeneidad, división del trabajo y un modo de vida diferente, opuesto
al que se da en las comunidades rurales pequeñas”.
MAX SORRE (1880-1962): “Es una aglomeración
de hombres más o menos considerable, con un elevado grado de organización social,
generalmente dependiente para su alimentación del territorio sobre el cual se desarrolla e
implicando, por su sistema una vida de relaciones activas, necesarias para el sostenimiento
de su industria, de su comercio y de sus funciones”.
KEVIN LYNCH (1918-1984): “El conocimiento de
una ciudad es función de la imaginabilidad de sus habitantes, esto es el alcance hasta el que
una ciudad produce una fuerte impresión en los individuos en los que en ella habitan. La
imaginabilidad se relaciona a la noción de legabilidad, que significa hasta que punto las
partes de la ciudad pueden reconocerse y organizarse de un modo coherente, a partir de las
sendas, bordes, distritos, nodos o hitos, que deben estar profundamente diferenciados”.
MIKE DAVIS (1946-2022): “Es una comunidad de considerable tamaño y elevada densidad de
población que alberga en su seno una gran variedad de trabajadores especializados no
agrícolas, amén de su élite cultural e intelectual”.
YI FU TUAN (1930-2022): “La ciudad queda
definida por la perspectiva experencial de sus habitantes, las diferentes formas de
comprender y elaborar una realidad. Es así que se reconstruye el aprendizaje del espacio y
su transformación en lugar, concebido como un foco con significación o intención
determinada cultural o individualmente”.
La urbanización es un proceso que concentra a la población y las actividades en las
ciudades, lo que conlleva cambios no sólo demográficos, sino también económicos,
culturales, haciendo parte de las políticas de estado.
Los asentamientos fijos comienzan con la agricultura hace 10 mil años aproximadamente, pero la
ciudad como tal surge hace unos 4 o 5 mil años en los valles de los ríos Tigris, Éufrates y
Nilo.
Recibimos una gran herencia urbanística del mundo greco-romano. Las ciudades
grandes han existido durante siglos. La actual ciudad de Xi’an, en China, (Changan antigua)
tenía 800.000 habitantes ya para el año 750 DC.
La antigua Bagdad alcanzó más de un
millón de habitantes entre 775 y 935 DC. Pero como un proceso generalizado la
urbanización moderna es un proceso que se inicia en el siglo XIX, junto con las revoluciones
industrial y agrícola y con la transición demográfica que llevó a una explosión demográfica.
Pero este proceso es un hecho diferencial desde el punto de vista temporal y espacial, y
debe concebirse como un aspecto del cambio económico y social.
La urbanización actual comenzó en el Siglo XIX en los países de la 1° y 2°
revolución industrial, siendo Londres, París y Nueva York las de mayor crecimiento, como
ejemplo Nueva York a comienzos del siglo XX poseía una población igual a algunos países pequeños, algo más de tres millones de habitantes, y en 1914 ya llegaba a 10
millones de habitantes.
Estas ciudades crecieron por el éxodo rural que ocurrió hacia ellas,
atraídos por las ventajas económicas de las mismas en lo laboral (cabe agregar que las supuestas ventajas económicas eran idealizadas, lo que provoco un sabor amargo en algunas personas que llegaron a esas grandes urbes).
Así, miles de campesinos
acudieron a ellas en busca de empleo, siendo éste y el crecimiento natural (elevada
natalidad y baja mortalidad), los principales motores del crecimiento urbano.
El espacio
urbano pasa a ser promesa, promesa de una mejor vida, de anhelos que se pueden cumplir,
de sueños para miles de personas.
Según el español Andrés Precedo es en las ciudades
donde se inician o terminan los más importantes procesos que afectan a la evolución de la
sociedad.
Durante la 2° revolución industrial, la migración externa e interna en búsqueda de
buenas condiciones de vida, favorece el proceso de urbanización.
El crecimiento de Nueva
York con los inmigrantes irlandeses, italianos, judíos, armenios, etc.
Desde la 3° revolución industrial de mediados del siglo XX, el mayor crecimiento se
da en las ciudades de países subdesarrollados de Asia, África y América Latina.
El motor de
la urbanización ha sido no tanto el desarrollo industrial, sino la búsqueda de mejores
condiciones de vida en el medio urbano, unido a un deterioro del medio rural y a un alto
crecimiento vegetativo, en algunas partes del mundo, principalmente en África, otras causas significativas son los conflictos, la degradación de la tierra y el agotamiento de los recursos
naturales.
En los espacios desarrollados decrece el crecimiento natural, y las migraciones
campo-ciudad son sustituidas por las migraciones ciudad-ciudad (a modo de ejemplo, ir de ciudades chicas de poca cantidad de persona a "probar suerte" a una ciudad grande, y en algunos casos puntuales, personas que viven en ciudades grandes, se mudan a ciudades chicos o pueblos por oportunidades laborales únicas).
Los porcentajes de población urbana han sido:
- Hasta la revolución industrial, entre un 8% y un 15%.
- 1° revolución industrial, 15%
- En 1950, 32%
- En 1980, 43,4%
- En la actualidad, 52.3%
- En regiones desarrolladas, 73.5%
- En regiones menos desarrolladas, 36.5%
Se prevé para el 2025 el número de habitantes de población urbana en los países
subdesarrollados sea cuatro veces más que en los desarrollados.
Las mayores tasas de urbanización se dieron en el Hemisferio Occidental,
especialmente en Europa, América del Norte, mientras que las más bajas están en el Este y
Sudoeste asiático y en la casi totalidad de África.
El crecimiento urbano hoy, aunque se dan
en todas las regiones del planeta, es mayor en los países del Tercer Mundo.
En los países
desarrollados el proceso se encuentra casi estancado, si lo comparamos a períodos
anteriores, mientras que en los espacios subdesarrollados el crecimiento de la población
hace aumentar la urbanización.
La diferencia, radica en la presencia del estado en el proceso de urbanización, se percibe que en países desarrollados, existen trabas legales que impiden un asinamiento desorganizado como se daba en el XIX en Inglaterra.
Mientras que países sudamericanos y africanos, se ocupan de la llegada de los nuevos habitantes urbanos, muchas veces predomina el criterio económico y no el ecológico, ni el bienestar.
Es decir, que las grandes urbes de países sub-desarrollados recibían hasta no hace mucho tiempo miles de personas por año, cuando su capacidad para recibirlos era limitada (en el sentido de viviendas decentes donde pudieran vivir los recién llegados).
Recién en los últimos 20 años se reconoce esto como un grave problema.
La evolución del porcentaje anual en la población urbana
por región muestra una disminución general en el ritmo de urbanización en todas las
regiones.
En 1900 nueve de las diez ciudades más grandes se encontraban en América del
Norte y Europa, en tanto que en la actualidad sólo tres se encuentran en el mundo
desarrollado (Los Ángeles, Nueva York y Tokio).
"En 1950 sólo la ciudad de Nueva York poseía más de 10 millones de habitantes. En
2015 habrá 21, y el número de zonas urbanas con poblaciones entre 5 y 10 millones de
habitantes crecerá de 7 a 37.
Ello ocurrirá en los países en desarrollo, los menos preparados
para procurar transporte, vivienda, agua y drenaje. África y Asia, rurales ahora en más de
2/3, se habrán urbanizado un 50% en 2025. Las poblaciones urbanas nunca se habían
extendido tan rápidamente".
Queridos lectores si les gusto lo que leyeron, puede contribuir un poco. Muchas gracias.
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