La Batalla de Montecassino, librada entre el 17 de enero y el 18 de mayo de 1944, fue una de las luchas más prolongadas, sangrientas y controvertidas de la Campaña de Italia durante la Segunda Guerra Mundial.
No fue una sola batalla, sino una serie de cuatro asaltos masivos y costosos lanzados por los Aliados contra la piedra angular de la formidable Línea Gustav alemana, una defensa que cruzaba la península italiana y bloqueaba el avance hacia Roma.
Este enfrentamiento épico, que tuvo como escenario la montaña dominada por el antiguo monasterio benedictino de Montecassino, se convirtió en un símbolo de la tenacidad defensiva alemana, los desafíos del terreno montañoso, las fricciones dentro del mando aliado y la destrucción catastrófica del patrimonio cultural en aras de la necesidad militar percibida.
El contexto estratégico de la batalla se situó en el estancamiento del avance aliado tras los desembarcos en Salerno en septiembre de 1943.
El mariscal de campo alemán Albert Kesselring había ordenado la construcción de una serie de defensas profundas a lo largo de los ríos Garigliano y Rapido, y a través de los escarpados Apeninos.
La posición más fuerte era la Línea Gustav, y su punto neurálgico era la montaña de Montecassino, que dominaba la carretera 6, la vía principal hacia Roma.
Desde sus alturas, los observadores alemanes podían dirigir con precisión mortífera el fuego de artillería sobre cualquier fuerza que intentara avanzar por el valle del río Liri, conocido como la "Entrada a Roma".
La tarea de romper la línea recayó en el 15º Grupo de Ejércitos aliado, bajo el mando del general sir Harold Alexander, compuesto por un mosaico de fuerzas multinacionales:
Los ejércitos estadounidense y británico, y el Cuerpo de Expedición Francés del general Alphonse Juin, famoso por sus formidables soldados de montaña marroquíes (Goumiers).
Primera Batalla (17 de enero - 11 de febrero de 1944)
El primer asalto fue ejecutado principalmente por el II Cuerpo de EE.UU. al mando del general Keyes. El intento de cruzar el helado y crecido Río Rapido por parte de la 36ª División de Infantería de Texas se convirtió en una carnicería, con batallones enteros diezmados por el fuego cruzado de ametralladoras, morteros y artillería previamente registrada desde las alturas de Cassino.
Simultáneamente, un ataque de flanqueo a través de las montañas por el Cuerpo Francés logró algunos avances pero no pudo romper la línea. El asalto fracasó estrepitosamente, con enormes pérdidas para los estadounidenses.
Segunda Batalla (15-18 de febrero de 1944)
El mando aliado, convencido de que el monasterio benedictino del siglo VI en la cima de la montaña (abadía de Montecassino) estaba siendo utilizado como observatorio y fortaleza alemana una afirmación que los alemanes negaron y que las evidencias posteriores desmintieron tomó una decisión catastrófica.
El 15 de febrero, 142 bombarderos B-17 Flying Fortress, B-25 Mitchell y B-26 Marauder arrasaron la abadía histórica, reduciéndola a escombros. La destrucción, ordenada por el general neozelandés Bernard Freyberg, fue un error estratégico y cultural monumental.
Lejos de debilitar la defensa, los escombros proporcionaron a los paracaidistas alemanes de la élite 1.ª División Paracaidista (Fallschirmjäger) una fortaleza de ruinas aún más fácil de defender que el edificio intacto.
Ellos se infiltraron en las ruinas inmediatamente después del bombardeo y transformaron el montón de escombros en una ciudadela inexpugnable. El posterior asalto de la 4ª División India y la 2ª División Neozelandesa fue rechazado con terribles pérdidas.
Tercera Batalla (15-25 de marzo de 1944)
Los Aliados intentaron una vez más machacar la posición con una fuerza abrumadora. Precedido por un bombardeo masivo de 750 aviones que arrojaron 1,250 toneladas de bombas sobre la ciudad de Cassino y las laderas el bombardeo más concentrado en un área tan pequeña hasta ese momento la 2ª División Neozelandesa y la 4ª División India lanzaron otro asalto.
La lucha se desarrolló entre los escombros humeantes de la ciudad y las laderas escarpadas, pero los paracaidistas alemanes, ahora apodados "los Diablos Verdes", se aferraron con una tenacidad fanática a cada cráter, cada ruina. La batalla se estancó en una carnicería a corta distancia, y el avance aliado fue nuevamente detenido.
Cuarta Batalla (11-18 de mayo de 1944) - Operación Diadem
Tras un período de reorganización y refuerzo, los Aliados lanzaron su ofensiva final y masiva. Alexander había reunido una fuerza abrumadora: El 8º Ejército británico (que incluía al II Cuerpo Polaco bajo el mando del general Władysław Anders) y el 5º Ejército estadounidense. El plan era un ataque concertado a lo largo de todo el frente.
Mientras las fuerzas británicas y francesas presionaban y flanqueaban los Apeninos, los polacos recibieron la sombría tarea de asaltar directamente las ruinas del monasterio y la Colina del Fantasma.
La lucha fue feroz y costosa, pero la presión en todos los frentes finalmente quebró la Línea Gustav. El Cuerpo de Expedición Francés logró una hazaña monumental al escalar el casi infranqueable Macizo de Aurunci, flanqueando por completo las defensas alemanas.
El 17 de mayo, los paracaidistas alemanes supervivientes, con riesgo de quedar cercados, comenzaron a retirarse finalmente de sus posiciones.
En la mañana del 18 de mayo, un patrol del 12º Regimiento de Lanceros Podolski polaco logró izar la bandera de Polonia sobre las ruinas del monasterio. Encontraron el lugar defendido solo por un puñado de heridos graves; la mayoría de los defensores se había escapado.
La victoria tuvo un precio atroz. Se estima que los Aliados sufrieron alrededor de 55000 bajas, mientras que los alemanes perdieron aproximadamente 20000.
Para los polacos, la captura del monasterio fue un momento de inmenso orgullo nacional y amargura, ya que luchaban por una patria que estaba siendo ocupada simultáneamente por la Unión Soviética.
La batalla sigue siendo un estudio de caso sobre los horrores de la guerra, los errores de inteligencia (la decisión de bombardear el monasterio), la resiliencia del soldado y el costo de un avance frontal contra una posición defensiva determinada en un terreno ideal para el defensor.
La ruptura de la Línea Gustav abrió la ruta a Roma, que cayó semanas después, pero el sacrificio en Montecassino permanece como uno de los capítulos más sombríos y heroicos de la guerra en Italia.
.jpg)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario