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viernes, 19 de septiembre de 2025

Batalla de Anzio



La Batalla de Anzio, librada entre el 22 de enero y el 5 de junio de 1944 en la costa occidental de Italia, fue un audaz pero mal ejecutado intento aliado de romper el estancamiento en la Campaña de Italia mediante un desembarco anfibio profundo detrás de las líneas alemanas de la Línea Gustav. 


Concebida como un golpe de audacia para flanquear las defensas alemanas, liberar Roma rápidamente y precipitar el colapso del frente italiano, la operación se convirtió en cambio en una pesadilla de cuatro meses de asedio. 


Un sangriento punto muerto donde las fuerzas aliadas quedaron inmovilizadas en una cabeza de playa vulnerable, sometidas a constantes bombardeos y contraataques, y que solo se resolvió tras una de las batallas más costosas de la campaña italiana.


El contexto estratégico de la operación, con nombre en clave Operación Shingle, surgió del estancamiento total del avance aliado a finales de 1943. Las fuerzas del 15º Grupo de Ejércitos del general Harold Alexander estaban empantanadas frente a la formidable Línea Gustav, habiendo sufrido terribles pérdidas en los cruces de ríos y en los accesos a Monte Cassino sin lograr una ruptura. 


El primer ministro británico Winston Churchill fue el principal promotor de la idea: un desembarco anfibio detrás de las líneas enemigas, cerca de los pueblos costeros de Anzio y Nettuno, a apenas 60 kilómetros al sur de Roma. Churchill visualizó que esta maniobra obligaría a los alemanes a abandonar la Línea Gustav para hacer frente a la nueva amenaza, permitiendo un avance rápido y decisivo. 


Sin embargo, el plan adolecía de graves deficiencias desde su concepción: la fuerza de desembarco inicial era considerada insuficiente para su misión (dos divisiones), los recursos navales y de lanchas de desembarco eran escasos (ya que se estaban reservando para la futura Operación en Normandía) y subestimaba grotescamente la capacidad de reacción alemana.


El desembarco inicial, el 22 de enero de 1944, fue una sorpresa táctica casi total. El VI Cuerpo estadounidense al mando del mayor general John P. Lucas, compuesto por la 3ª División de Infantería estadounidense y la 1ª División de Infantería británica, junto con comandos y fuerzas de Rangers, desembarcó con una oposición inicial mínima. 


Las playas estaban prácticamente indefensas, y las carreteras hacia las Colinas Albanas y Roma estaban abiertas. En este momento crítico, el carácter cauteloso y pesimista del general Lucas se impuso. 


En lugar de lanzar un avance audaz hacia el interior para cortar las comunicaciones alemanas (la Carretera 6 y la 7), como esperaba Churchill, Lucas decidió consolidar la cabeza de playa, descargar suministros y esperar refuerzos. 


Esta decisión, aunque comprensible desde una perspectiva logística, fue un error catastrófico que le concedió al mariscal de campo alemán Albert Kesselring un tiempo invaluable que usó de forma brillante.


Kesselring, lejos de entrar en pánico, activó planes de contingencia preestablecidos. Mientras unas fuerzas de contención mantenían a raya a los Aliados en la cabeza de playa, comenzó a trasladar a toda velocidad divisiones de toda Italia y del sur de Francia hacia Anzio. 


En cuestión de días, había reunido un formidable ejército que rodeaba el perímetro aliado. Para finales de enero, la cabeza de playa de Anzio se había convertido en un "campo de concentración auto-impuesto", como lo describió amargamente un corresponsal de guerra. 


Los Aliados, ahora atrincherados, se encontraron bajo un constante bombardeo de artillería, mortero y cohetes, así como incursiones aéreas. La artillería alemana, incluido el enorme cañón ferroviario "Anzio Annie" (K5 Leopold), podía bombardear la playa y el puerto a voluntad.


Kesselring lanzó una serie de feroces contraataques en febrero para intentar dividir la cabeza de playa y "arrojar a los invasores al mar". El más peligroso fue en febrero, que se concentró en la zona del canal de Mussolini y la aldea de Aprilia ("la Fábrica"). 


La lucha fue desesperada, a menudo cuerpo a cuerpo, y en algunos puntos las líneas aliadas estuvieron a punto de romperse. La tenaz defensa de las tropas estadounidenses y británicas, apoyadas por un devastador fuego de apoyo naval de cruceros y acorazados apostados en el mar, repelió los ataques, pero a un costo terrible.


El estancamiento en Anzio continuó durante meses, paralelo al igualmente sangriante estancamiento en Monte Cassino. La cabeza de playa se convirtió en un microcosmos de la guerra: un lodazal helado en invierno y un polvoriento horno en verano, donde los soldados vivían en trincheras constantemente bajo fuego, sufriendo de "fiebre de Anzio" (estrés de combate extremo). 


No fue hasta mayo de 1944, con el lanzamiento de la Operación Diadem (la ofensiva aliada final que rompió la Línea Gustav en Monte Cassino), que el VI Cuerpo, ahora al mando del mayor general Lucian Truscott (que relevó a Lucas), pudo romper el cerco. 


El 23 de mayo, las fuerzas de Anzio iniciaron su avance hacia el interior, enlazando finalmente con las tropas del 5º Ejército que avanzaban desde el sur el 25 de mayo.


Aunque la batalla terminó técnicamente con la liberación de Roma el 4 de junio de 1944, la lucha en el sector de Anzio cesó efectivamente el 5 de junio. Las consecuencias fueron mixtas. Estratégicamente, la operación falló en su objetivo principal de desbloquear rápidamente el frente italiano. 


Sin embargo, logró fijar a varias divisiones alemanas de primera línea que no pudieron ser enviadas a otros frentes. Pero el costo fue espeluznante: los Aliados sufrieron 43.000 bajas (7.000 muertos y 36.000 heridos o desaparecidos). 


Las pérdidas alemanas se estimaron en alrededor de 40.000 vidas. La Batalla de Anzio se recuerda como un ejemplo clásico de una oportunidad desperdiciada debido a la excesiva cautela inicial, y como un testimonio de la resiliencia del soldado común que logró salvar una situación que el alto mando había casi echado a perder. Fue una victoria amarga y costosa, un sombrío recordatorio de los riesgos y realidades de la guerra anfibia.




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