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jueves, 22 de enero de 2026

La Finalización del Ferrocarril Canadiense del Pacífico (1885)



1. Contexto: Una Promesa Existencial para una Confederación Joven


Tras la Confederación Canadiense en 1867, el nuevo Dominio era un estado geográficamente monstruoso y demográficamente vacío, con una frágil identidad común. Su principal amenaza no era militar, sino geopolítica y económica: la expansiva y dinámica frontera estadounidense al sur. 


Sin un vínculo físico propio, las provincias occidentales (particularmente la Columbia Británica, que condicionó su entrada en 1871 a la construcción de un ferrocarril transcontinental) podían gravitar comercial y polípicamente hacia los Estados Unidos, fracturando el país. 


El Ferrocarril Canadiense del Pacífico (Canadian Pacific Railway, CPR) no fue, por tanto, un mero proyecto de infraestructura. Fue la condición sin la cual no para la supervivencia nacional una promesa audaz para unir un territorio de más de 4,800 km de costa a costa a través de algunos de los terrenos más hostiles del planeta (el Escudo Canadiense, las praderas y las montañas Rocosas).


2. El Evento: La Última Pica en Craigellachie


La construcción fue una odisea de ingeniería, finanzas y política marcada por el escándalo (el "Pacífico Scandal" que derribó al gobierno de John A. Macdonald en 1873), la bancarrota y una logística descomunal. 


Un consorcio privado liderado por los "Cuatro Grandes" George Stephen, Donald Smith, James J. Hill y William Cornelius Van Horne asumió el proyecto en 1880 con un paquete masivo de subsidios estatales: $25 millones, 25 millones de acres de tierra y la franquicia ferroviaria. 


Bajo el liderazgo implacable de Van Horne, más de 15,000 trabajadores, entre ellos miles de inmigrantes chinos (quienes sufrieron condiciones brutales y cientos de muertes, especialmente en el peligroso tramo a través de los cañones de Fraser y Selkirk), avanzaron a un ritmo frenético. 


El 7 de noviembre de 1885, en Craigellachie, Columbia Británica, Donald Smith (Lord Strathcona) clava el último clavo de hierro (no de oro, por austeridad), completando la vía. El primer tren transcontinental oficial llegaría a Port Moody, BC, en julio de 1886.


3. Consecuencias Sociales y Demográficas: Rehacer el Mapa Humano


El impacto en la población y la sociedad fue tan profundo como el impacto geográfico.


La Colonización Dirigida de las Praderas: El CPR (Canadian Pacific Railway) no era solo un ferrocarril; era el mayor agente inmobiliario y colonizador del mundo. Sus 25 millones de acres (un territorio del tamaño de Inglaterra) fueron parcelados y vendidos agresivamente en Europa, promocionando Canadá como la "Última Mejor Frontera". 


Esto desencadenó una inmigración masiva, especialmente de ucranianos, alemanes, menonitas y escandinavos, que transformó las praderas de un "Desierto baldío" en el "Granero del Imperio". Se creó una nueva sociedad multicultural de la nada.


El Genocidio y Destierro de las Primeras Naciones: El ferrocarril fue el instrumento físico del colonialismo interno. Facilitó el movimiento masivo de colonos y de la Policía Montada del Noroeste, acelerando la desposesión de las Naciones Originarias de las llanuras. 


El búfalo, base de su economía y cultura, fue exterminado para alimentar a los trabajadores y liberar la tierra. El ferrocarril permitió el rápido despliegue militar durante la Rebelión del Noroeste (1885), sofocando la resistencia de los pueblos Métis y Cree liderados por Louis Riel y Big Bear. Fue una línea de suministro para la conquista.


Creación de una Burguesía Nacional y una Identidad "de Costa a Costa": El CPR generó una nueva clase de capitalistas y magnates canadienses (la "CPR Syndicate") con intereses en todo el país. 


Más allá de lo económico, el ferrocarril creó una experiencia sensorial común para los canadienses: el paisaje épico visto desde la ventana del vagón, inmortalizado en la publicidad de la compañía, se convirtió en un pilar de la iconografía nacional, forjando una identidad ligada a la vastedad y la superación de la geografía.


4. Consecuencias Económicas y Geopolíticas: El Eje de un Imperio Secundario


El CPR re-definió la economía continental y la posición de Canadá en el mundo.


La Derrota de la Geografía y el Surgimiento de un Corredor Económico Nacional: Rompió el monopolio del transporte por los Grandes Lagos y el canal Erie. 


Creó un corredor este-oeste unificado para el trigo, los recursos y los manufacturados, desviando el flujo comercial del eje natural norte-sur hacia Estados Unidos. Convirtió a Winnipeg en una metrópolis de los granos y a Vancouver en el puerto del Pacífico canadiense.


La Herramienta del Imperialismo Canadiense: El ferrocarril fue el brazo logístico de la expansión canadiense hacia el norte y el oeste. Permitió el acceso y explotación de recursos minerales y forestales, consolidando la soberanía sobre regiones remotas y compitiendo con los intereses estadounidenses en el Pacífico Norte.


Un Pilar del Imperio Británico: El CPR no solo unió a Canadá; la unió más firmemente al Imperio Británico. Facilitó el transporte de tropas canadienses y el correo imperial, y se convirtió en un eslabón clave en la "ruta de la seda" imperial que conectaba Londres con sus colonias en Asia Oriental, vía Canadá y el Pacífico. Era un proyecto nacional con una clara utilidad imperial.


5. Conclusión: La Costura de Acero que Coció un País


La finalización del Ferrocarril Canadiense del Pacífico fue el evento fundacional más importante de Canadá después de la Confederación misma. No fue solo una obra de ingeniería; fue un acto de voluntad política y fe nacional materializado en acero y madera.


Su legado es dual y contradictorio: fue a la vez un símbolo de unidad nacional y un instrumento de colonialismo interno; un motor de inmigración multicultural y un agente de destrucción cultural indígena; un proyecto de empresa privada financiado por el estado. 


Demostró que una nación podía ser literalmente construida mediante infraestructura, y que el mapa político podía imponerse al mapa físico a un costo humano y social enorme. 


El CPR no solo conectó el este y el oeste; creó la realidad económica y demográfica que hizo que esa conexión fuera significativa. Fue, en esencia, el riél sobre el cual rodó la idea misma de Canadá hacia su realización como estado-nación continental.





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