Roberto Goyeneche, conocido como "El Polaco" (1926-1994), fue uno de los cantores más emblemáticos del tango argentino, cuya voz profunda y estilo interpretativo único dejaron una huella imborrable en el género.
Nacido en el barrio de Saavedra (Buenos Aires), su carrera se extendió por más de cuatro décadas, consolidándolo como un ícono cultural cuya influencia trasciende generaciones.
Trayectoria y estilo: La esencia del tango moderno
Goyeneche comenzó su carrera en la orquesta de Horacio Salgán y luego se unió a Aníbal Troilo, "Pichuco", con quien desarrolló su estilo característico: una voz grave y melodiosa, capaz de transmitir melancolía, pasión y ironía en cada frase.
Su interpretación iba más allá de la técnica: dramatizaba las letras con pausas, susurros y énfasis que convertían cada tango en una obra teatral musical.
Alianzas artísticas y clásicos imperecederos
Trabajó con leyendas como Astor Piazzolla, con quien grabó versiones innovadoras de tangos que rompían moldes tradicionales. Sus interpretaciones de:
- "Naranjo en flor" (Homero Expósito-Virgilio Expósito)
- "Balada para un loco" (Piazzolla-Ferrer)
- "Afiches" (Cobián-Cadícamo)
Se consideran definitivas, marcando un antes y después en la historia del género.
Reconocimientos y legado
- Premio Konex de Platino (1985) como mejor cantante de tango de la década.
- Premio Konex de Brillante (1993) por su trayectoria excepcional.
Su influencia perdura en artistas contemporáneos, y su voz sigue sonando en milongas, radios y homenajes, manteniendo viva la esencia del tango como poesía urbana.
En conclusión, Goyeneche no fue solo un cantante: fue un narrador de emociones que elevó el tango a arte universal. Su figura sigue simbolizando la identidad porteña y la capacidad del género para reinventarse sin perder su alma.

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