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jueves, 1 de mayo de 2025

Xavier Cugat

Xavier Cugat: el español que puso a bailar a Hollywood


¿Un director de orquesta con un chihuahua bajo el brazo? Solo podía ser Xavier Cugat, el músico catalán que se convirtió en el gran embajador de los ritmos latinos en Hollywood. Virtuoso del violín, caricaturista y figura mediática, Cugat llevó la conga, el mambo y la rumba a los grandes escenarios del siglo XX y dejó una huella imborrable en la música, el cine y la cultura pop.


De Gerona a La Habana, y de ahí al mundo


Francisco de Asís Javier Cugat Mingall de Bru y Deulofeu —más conocido como Xavier Cugat— nació en Gerona el 1 de enero de 1900. Pero su vida dio un giro temprano: en 1905, su familia emigró a Cuba, donde el joven Xavier se formó como violinista clásico y tocó en la orquesta del Teatro Nacional de La Habana.


Sin embargo, su talento no se limitaba a la música. Como su hermano Francis Cugat, famoso por diseñar la portada de El gran Gatsby, Xavier también era un artista gráfico. Durante un tiempo, incluso dibujó tiras cómicas para el Los Angeles Times.


El showman de los ritmos latinos


A mediados de los años 1910, Cugat ya estaba en Nueva York tocando tangos con la banda Los Gígolos. Pronto se transformó en el rostro más visible de la música afrocubana y caribeña en Estados Unidos. Su orquesta hizo famosa la canción “Perfidia” (1940), con la voz de Miguelito Valdés, y se convirtió en semillero de talentos como Tito Rodríguez y Vitín Avilés.


Grabó con grandes discográficas como Columbia Records y RCA Victor, y lanzó discos memorables como Mambo at the Waldorf, Cugat Favorite Rhumbas y Cugat in Spain. Un detalle curioso: en casi todas sus grabaciones incluía una marimba, instrumento que consideraba esencial para su sonido.


El rey del mambo… en el cine


Hollywood no tardó en llamarlo. Apareció como él mismo en varias películas musicales de la Metro-Goldwyn-Mayer, muchas protagonizadas por Esther Williams y Ricardo Montalbán, como En una isla contigo y La hija de Neptuno. Además, dirigió y escribió algunas películas en español, como Charros, gauchos y manolas (1930), y participó en decenas de cortometrajes y comedias románticas.


Cugat se convirtió así en un símbolo visual: siempre impecablemente vestido, con batuta en mano y su famoso chihuahua en brazos, dirigiendo orquestas que desbordaban ritmo y color.


Amores, casinos y escándalos


Cugat también fue noticia por su agitada vida amorosa: se casó cinco veces, incluyendo matrimonios con la cantante Abbe Lane y la bailarina Charo Baeza, con quien inauguró el famoso casino Caesars Palace en Las Vegas. Su divorcio con Lane fue especialmente mediático, y ella lo retrató de forma poco amable en sus memorias.


Un legado que no dejó de sonar


Xavier Cugat falleció en Barcelona en 1990, a los 90 años. Fue enterrado en su ciudad natal, Gerona, donde hoy reposa bajo una lápida que honra su legado musical. Ese mismo año, la Generalitat de Catalunya le concedió la Creu de Sant Jordi, uno de los máximos honores culturales.


Su archivo personal —con partituras, dibujos y fotografías— se conserva en la Biblioteca de Cataluña.


Cugat en la cultura pop


Pese a los años, Cugat no ha sido olvidado. Ha sido mencionado o parodiado en películas como Good Morning Vietnam, Bugsy, A Goofy Movie o Días de radio de Woody Allen. Incluso Stephen King lo nombra varias veces en su novela 22/11/63 (aunque, por error, lo llama “cubano”).


Fue el primer español en tener una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, y aún hoy su música suena como un eco alegre de una época en la que el mundo bailaba al ritmo de su batuta.




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