Páginas

jueves, 1 de mayo de 2025

Aurora Redondo

Aurora Redondo: la dama eterna del teatro español


Nació con el siglo y vivió casi todo el siglo XX. Aurora Redondo, actriz barcelonesa de alma y corazón madrileño, dedicó más de ochenta años de su vida a las tablas. Desde que debutó a los siete años hasta su última función a los noventa y tres, no dejó de pisar escenarios, rodar películas o aparecer en televisión. Fue una figura imprescindible del teatro español, testigo de sus transformaciones y protagonista de muchas de sus glorias.


Una niña en el escenario


Aurora Redondo nació en Barcelona el 1 de enero de 1900, y antes de cumplir los diez ya estaba actuando en el Teatro Romea con la obra Doncell qui cerca Muller. Muy pronto dio el salto a Madrid, donde brilló en el Teatro de la Comedia con obras como Que viene mi marido (1918), Los caciques (1920) y Es mi hombre (1921), todas escritas por Carlos Arniches, uno de los grandes dramaturgos del momento y padrino de su boda.


Un matrimonio sobre las tablas


En 1925, Aurora se casó con el actor Valeriano León, con quien compartió vida y escenario durante décadas. Juntos interpretaron obras de autores como los hermanos Álvarez Quintero, Pedro Muñoz Seca, Jacinto Benavente o el propio Arniches. En 1937, en plena Guerra Civil, viajaron a Buenos Aires, donde cosecharon un gran éxito con El Padre Pitillo, que llegó a alcanzar las 400 representaciones.


Tras la muerte de su esposo en 1955, Aurora no abandonó el teatro. Al contrario: inició una nueva etapa, ya en solitario, llena de papeles memorables.


Una carrera inagotable


Aurora Redondo fue parte del elenco de numerosas obras fundamentales del teatro español contemporáneo: Las buenas personas, Cita en Senlis (1963), Ninette y un señor de Murcia (1965), Petra regalada (1980), La casa de Bernarda Alba (1984), Don Juan Tenorio (1987), Maribel y la extraña familia (1989)... Su última actuación fue en Melocotón en almíbar, a los 93 años, demostrando que la vocación no envejece.


También en cine y televisión


Aunque su verdadera pasión fue siempre el teatro, Aurora también dejó huella en el cine y la televisión. Uno de sus trabajos más recordados fue en la serie Anillos de oro (1983), donde aportó su veteranía y carisma a una nueva generación de espectadores.


Reconocimientos merecidos


A lo largo de su carrera, Aurora Redondo recibió importantes distinciones: el Premio María Guerrero (1984), la Medalla al Mérito Artístico (1993), el Premio Miguel Mihura de la SGAE (1992) y el Segismundo de la Asociación de Directores de Escena (1991), entre otros.


Una vida dedicada al arte


Aurora Redondo falleció por causas naturales el 9 de julio de 1996, a los 96 años. Fue incinerada en el Cementerio de La Almudena de Madrid, donde sus cenizas reposan en el panteón familiar. Dejó tras de sí una historia de amor al teatro, una carrera imponente y una lección de entrega escénica que aún resuena en cada telón que se levanta.






No hay comentarios.:

Publicar un comentario

La Gran Huelga Ferroviaria de 1877

La Gran Huelga de 1877 fue mucho más que una disputa laboral en los ferrocarriles. Fue el primer estallido de violencia social a escala naci...