El 6 de agosto de 1825, se declaró formalmente la independencia del Alto Perú, poniendo fin al dominio colonial español en este importante territorio sudamericano. La declaración fue realizada por una asamblea reunida en la ciudad de Chuquisaca, actual Sucre, después de años de guerras y enfrentamientos que habían transformado profundamente la región.
El proceso independentista del Alto Perú había sido especialmente complejo. Desde el comienzo de las revoluciones de independencia, el territorio se convirtió en un importante escenario de lucha entre las fuerzas patriotas y los ejércitos realistas. Su posición estratégica y su riqueza minera, especialmente la importancia histórica de Potosí, hicieron que la región fuera fundamental para el control de América del Sur.
La derrota definitiva de las fuerzas españolas en las campañas finales de la independencia permitió que los representantes del Alto Perú decidieran su futuro político. La asamblea optó por constituir un Estado independiente, en lugar de incorporarse a las Provincias Unidas del Río de la Plata o al Perú.
El nuevo país recibió inicialmente el nombre de República de Bolívar, en homenaje a Simón Bolívar, uno de los principales líderes de la independencia sudamericana. Poco tiempo después, el nombre evolucionó hacia Bolivia.
La independencia del Alto Perú representó así la creación de una nueva nación sudamericana y fue una de las últimas grandes consecuencias del proceso de emancipación iniciado a comienzos del siglo XIX. La creación de Bolivia modificó definitivamente el mapa político de América del Sur y consolidó el final del dominio español en una gran parte del continente.
