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jueves, 18 de junio de 2026

El Tratado de Wanghia



Análisis del Tratado de Wanghia (1844) – Proceso diplomático iniciado en 1843: Estados Unidos y la Dinastía Qing


 1. Perspectiva socio-histórica (Estados Unidos, Gran Bretaña y China)


Antecedentes inmediatos:  


La Primera Guerra del Opio (1839-1842) y el Tratado de Nankín (1842) habían demostrado la vulnerabilidad militar de la dinastía Qing. Los británicos obtuvieron cinco puertos abiertos, extraterritorialidad, indemnización y la cesión de Hong Kong. 


Estados Unidos, aunque no participó en la guerra, observó con gran interés. Los comerciantes estadounidenses ya estaban activos en Cantón desde la década de 1780 (el barco Empress of China llegó en 1784), pero operaban bajo las mismas restricciones que los británicos y sin ningún tratado formal.


La misión de Caleb Cushing (1843-1844):


El presidente estadounidense John Tyler, presionado por los intereses comerciales de Nueva Inglaterra (especialmente el comercio de té, seda y el creciente tráfico de opio turco y persa), envió a Caleb Cushing como "comisionado y enviado extraordinario" a China. 


Cushing llegó a Macao en febrero de 1844. Su misión era clara: obtener para Estados Unidos los mismos privilegios que Gran Bretaña había arrancado por la fuerza, pero sin disparar un solo cañón – aprovechando la debilidad Qing y la "sombra" del poderío británico.


Negociaciones:


El gobierno Qing, representado por el alto funcionario Qiying (uno de los firmantes del Tratado de Nankín), estaba exhausto militar y financieramente. La estrategia Qing era "usar a los bárbaros para controlar a los bárbaros": conceder a Estados Unidos lo mismo que a Gran Bretaña, con la esperanza de que los estadounidenses actuarían como un contrapeso a los británicos. Cushing, hábil negociador, redactó un tratado con 34 artículos (mucho más detallado que el británico) que fue firmado en el templo de Wanghia.


Diferencias clave con el Tratado de Nankín

 

- El tratado era más explícito y jurídicamente detallado que el británico (por ejemplo, definía con precisión los crímenes, juicios y procedimientos para la extraterritorialidad).  


- Incluía una cláusula de "nación más favorecida"** (MFN) no recíproca: Estados Unidos obtendría automáticamente cualquier privilegio que China concediera a cualquier otra potencia, pero China no obtenía nada a cambio si EE.UU. concedía privilegios a terceros. 

 

- No hubo cesión de territorio ni indemnización de guerra (porque EE.UU. no había combatido).  


- Se garantizaba explícitamente la protección de los misioneros estadounidenses en China (derecho a comprar terrenos para iglesias y cementerios), algo que los británicos no habían priorizado.


Recepción histórica:  


En China, este tratado es considerado el segundo "tratado desigual" después del de Nankín. En Estados Unidos, fue celebrado como un triunfo diplomático que abría las puertas del "mercado celestial" sin derramamiento de sangre, consolidando la imagen de EE.UU. como una potencia comercial diferente a las europeas (menos militarista, más "civilizada"). 


Sin embargo, los historiadores actuales lo ven como una extensión natural del mismo imperialismo comercial, solo que con la estrategia de "seguir la estela" británica.



 2. Perspectiva económica (Estados Unidos, Gran Bretaña y China)


Intereses económicos estadounidenses:  


- Té y seda: Las importaciones de té chino por parte de EE.UU. crecieron de 2 millones de libras en 1820 a más de 10 millones en 1840. La seda china también era clave para la industria textil de Nueva Inglaterra.  


- Opio: A diferencia de los británicos, que monopolizaban el opio indio, los comerciantes estadounidenses (como la firma Russell & Co.) traficaban principalmente con opio turco y persa. Aunque EE.UU. no declaró oficialmente el opio como objetivo comercial, sus comerciantes participaron activamente en su contrabando, especialmente en Cantón.  


- Comercio del Pacífico: EE.UU. necesitaba puertos en China para reabastecer sus barcos balleneros y mercantes que cruzaban el Pacífico desde la costa oeste (California aún era mexicana, pero el interés crecía).


Ventajas del Tratado de Wanghia:  


1. Acceso a los cinco puertos (Cantón, Amoy, Fuzhou, Ningbo, Shanghái) en igualdad con los británicos.  


2. Arancel fijo del 5% sobre las importaciones y exportaciones, igual que para los británicos, controlado de facto por las potencias extranjeras.  


3. Extraterritorialidad detallada: Los ciudadanos estadounidenses acusados de delitos en China serían juzgados por cónsules estadounidenses según la ley de EE.UU., no por tribunales chinos. Esto protegía a los comerciantes de la justicia china (considerada arbitraria y cruel por los occidentales).  


4. Cláusula de nación más favorecida: Si China concedía a Gran Bretaña, Francia o cualquier otra potencia un nuevo puerto o privilegio, EE.UU. lo obtendría automáticamente sin tener que negociar de nuevo.


Impacto en la economía china:  


- Se consolidó el sistema de "puertos abiertos" como enclaves semicoloniales. Shanghái, en particular, se transformó de un pueblo pesquero a una metrópolis cosmopolita controlada por firmas extranjeras (británicas y estadounidenses).  


- La competencia entre británicos y estadounidenses por el control del comercio de té y seda forzó a la baja los precios, beneficiando a los consumidores occidentales pero reduciendo los ingresos fiscales chinos. 

 

- El opio, aunque no mencionado explícitamente en el tratado, siguió fluyendo libremente. En 1845, el opio representaba el 30% del valor total de las importaciones extranjeras a China.  


- El tratado no incluía cláusulas sobre inversiones o industrias, pero sentó las bases para que más tarde (década de 1860) firmas estadounidenses construyeran ferrocarriles, telégrafos y fábricas en China.


Comparación con el modelo británico:  


- Gran Bretaña había obtenido sus privilegios mediante guerra y coacción directa.  


- EE.UU. los obtuvo mediante diplomacia oportunista y "a caballo del esfuerzo británico". 

 

- Económicamente, el resultado fue el mismo: China perdió su soberanía aduanera y se integró como mercado subordinado al capitalismo atlántico.



3. Perspectiva sociológica (Estados Unidos, Gran Bretaña y China)


La élite china ante el nuevo tratado:  


La firma de Qiying fue ampliamente criticada por los funcionarios conservadores de la corte Qing. Los literatos confucianos veían con desprecio a estos "bárbaros de ultramar" que, sin haber luchado, obtenían los mismos derechos que los británicos. 


Qiying justificó el acuerdo con el argumento pragmático de "apaciguar a los bárbaros para ganar tiempo" y "usar a los americanos para contener a los ingleses". Esta estrategia de balance de potencias (que fracasó estrepitosamente) reveló la profunda crisis de legitimidad del gobierno Qing: ya no podía imponer su voluntad, solo gestionar concesiones.


Impacto social en los puertos abiertos


- Aumentó el número de compradores chinos al servicio de firmas estadounidenses (Russell & Co., etc.). Estos compradores acumularon riquezas, aprendieron inglés y adoptaron costumbres occidentales, convirtiéndose en una nueva élite comercial híbrida, despreciada por la burocracia tradicional pero cada vez más poderosa.  


- La presencia de misioneros estadounidenses (protestantes) se expandió legalmente. Comenzaron a fundar escuelas y hospitales en los puertos, atrayendo a jóvenes chinos que buscaban educación moderna. 


Esto sembró las primeras semillas de una intelectualidad china occidentalizada, que décadas más tarde impulsaría reformas (movimiento de autofortalecimiento) y revoluciones (1911).  


- En EE.UU., el tratado impulsó un interés romántico y comercial por China. Se popularizaron los chinoiseries (objetos de arte, té, porcelana), pero también comenzaron a llegar los primeros inmigrantes chinos a la costa oeste (década de 1850), lo que más tarde generaría fuertes tensiones raciales y leyes de exclusión (1882).


Percepción estadounidense de China


En la sociedad estadounidense de la década de 1840, coexistían dos imágenes de China:  


- Una imagen romántica y exótica (mercaderes filósofos, jardines, porcelanas), alimentada por las crónicas de viajeros y los cuentos de Marco Polo.

  

- Una imagen despectiva y racista (chinos "atrasados", "corruptos", "débiles"), que justificaba la imposición de la "civilización occidental".  


El Tratado de Wanghia fue presentado al Congreso como una victoria de la "diplomacia pacífica" sobre la "guerra británica", reforzando el mito del excepcionalismo estadounidense: EE.UU. no colonizaba, solo comerciaba y civilizaba.


Reacciones en Gran Bretaña:  


Los británicos vieron con recelo la penetración estadounidense en China, pero no podían objetar, ya que el tratado estadounidense copiaba (y a menudo mejoraba legalmente) el suyo. Londres comprendió que EE.UU. se estaba convirtiendo en un competidor comercial, pero también en un aliado potencial para mantener el sistema de puertos abiertos frente a posibles revueltas chinas.



4. Perspectiva antropológica (Estados Unidos, Gran Bretaña y China)


Cosmovisión china:


Para los Qing, el Tratado de Wanghia era, en teoría, otro "reconocimiento" de la supremacía china: los bárbaros americanos venían a "pedir" el favor del emperador. 


La ceremonia de la firma incluyó rituales confucianos de respeto al emperador (aunque Cushing se negó a hacer la kotow o postración, y Qiying transigió en un saludo menos humillante). 


El texto chino del tratado usaba un lenguaje de "concesión imperial", mientras que el texto inglés usaba un lenguaje de "acuerdo mutuo entre soberanos iguales". Esta doble lectura fue una constante en todos los tratados desiguales.


El concepto de extraterritorialidad desde la mirada china:  


Para los chinos, que cualquier extranjero no fuera juzgado por las leyes imperiales era una afrenta directa al principio confuciano de que "el Emperador es padre de todos sus súbditos" (y de todos los que pisan su tierra). La extraterritorialidad no solo era una pérdida de soberanía jurídica, sino un ataque a la cosmovisión unificadora del Imperio. Para los estadounidenses, la extraterritorialidad era una garantía básica de "debido proceso", ya que consideraban la justicia china como bárbara (tortura, confesiones forzadas, corrupción).


El papel de los misioneros (dimensión cultural clave):  


El tratado de Wanghia fue el primero en proteger explícitamente a los misioneros. Esto abrió las puertas a una penetración cultural masiva. Los misioneros protestantes estadounidenses tradujeron la Biblia al chino, fundaron universidades (como la Universidad de Shanghái) y publicaron periódicos en chino. Introdujeron conceptos occidentales como democracia, ciencia y cristianismo, que chocaron frontalmente con la cosmovisión confuciana.  


- Para los misioneros, China era un campo de almas que salvar.  


- Para muchos chinos, los misioneros eran destructores del orden ancestral (quemaban imágenes de dioses locales, atacaban el culto a los antepasados).  


- Este choque cultural generó una ola de movimientos antiforeign y anticristianos que culminarían en los "incidentes de misioneros" de la década de 1860-1890 y, finalmente, en la Rebelión de los Bóxers (1900).


La imagen de EE.UU. frente al "Otro" asiático


El tratado de Wanghia fue negociado por Caleb Cushing, un jurista y político que se inspiró en las ideas del derecho internacional de Vattel y en el concepto de "civilización". Para Cushing, China era una "civilización antigua pero estancada" que necesitaba ser "abierta" por Occidente. 


Esta visión paternalista y racista (aunque menos abiertamente belicosa que la británica) sentó las bases del "excepcionalismo americano" en Asia: EE.UU. no venía a colonizar, sino a "elevar" a China mediante el comercio y la religión. Esta retórica persistiría en la política de la "Puerta Abierta" (Open Door Policy, 1899) y en las intervenciones estadounidenses posteriores en el Pacífico.


El concepto de "nación más favorecida" – implicaciones antropológicas:  


Esta cláusula, novedosa para los Qing, implicaba que China ya no podía tratar a las naciones extranjeras de manera diferenciada según su rango (como hacía con los estados tributarios). 


El emperador ya no podía "agraciar" a un país más que a otro. China quedaba atada a un régimen normativo externo, en el que los occidentales dictaban las reglas del juego. Para los mandarines confucianos, esto era incomprensible: ¿cómo podía el "Hijo del Cielo" estar sujeto a las decisiones de otros reinos? Fue un golpe antropológico tan profundo como la derrota militar de 1842.




Añadido final: El contexto global de 1843-1844 y el lugar del Tratado de Wanghia en el imperio informal de Occidente


El Tratado del Bogue (1843) – el eslabón perdido


En 1843, mientras Cushing viajaba hacia China, Gran Bretaña y la dinastía Qing firmaron el Suplementary Treaty of the Bogue (Tratado de Humen, 8 de octubre de 1843). Este tratado, que el usuario no mencionó pero es crucial, añadió al Tratado de Nankín dos cláusulas fundamentales:


1. Nación más favorecida para Gran Bretaña (es decir, si EE.UU. obtenía algo, Gran Bretaña lo obtendría automáticamente).


2. Regulaciones detalladas sobre la extraterritorialidad y los aranceles.


El Tratado de Wanghia (1844) fue, en gran medida, una copia literal del Tratado del Bogue, pero con dos añadidos: la protección a misioneros y una redacción legal más precisa. Por tanto, el proceso de 1843 es el que realmente estableció el marco de "tratados desiguales" que luego EE.UU. y otras potencias (Francia, 1844; Suecia-Noruega, 1847) simplemente replicaron.


El contexto estadounidense: el "Destino Manifiesto" y el Pacífico


En 1843-1844, EE.UU. estaba inmerso en su expansión hacia el Oeste:


- La anexión de Texas se debatía en el Congreso (finalizada en 1845).


- La migración por el Oregon Trail comenzaba a masificarse (los primeros grandes caravanas en 1843).


- El presidente Tyler veía a China no solo como mercado, sino como un puerto estratégico en el Pacífico para proteger la ruta marítima hacia la futura costa oeste estadounidense (California aún era mexicana, pero la guerra con México estallaría en 1846).


El Tratado de Wanghia no fue un acto aislado: fue la primera pieza del arco del Pacífico estadounidense, que continuaría con el Tratado de Kanagawa con Japón (1854) y la compra de Alaska (1867). A diferencia de Gran Bretaña, que se acercó a China desde la India (vía océano Índico), EE.UU. se acercó desde el Pacífico, lo que más tarde definiría su rol como potencia transpacífica.


Paralelismo con el Tratado de Waitangi y el colonialismo británico


Si volvemos al paralelismo que hicimos en el análisis anterior:


- Waitangi (1840): Soberanía arrancada mediante tratado mal traducido.


- Wanghia (1844): Concesiones comerciales y jurídicas arrancadas mediante "diplomacia de cañonera" (sin disparar, pero con la flota británica de fondo).


Ambos son ejemplos del imperialismo legal decimonónico: Occidente imponía sus normas (soberanía absoluta, propiedad privada, derecho contractual) sobre sistemas normativos diferentes, utilizando la escritura (tratados) como arma de dominación. La diferencia clave:


- En Nueva Zelanda, el tratado negó la soberanía maorí.


- En China, el tratado no negó la soberanía Qing nominal, pero la vació de contenido económico y jurídico, creando un "estado semicolonial".


El caso de Wanghia es especialmente revelador porque muestra cómo una potencia sin tradición colonial europea (EE.UU., antigua colonia) adoptó rápidamente los mismos métodos de dominación que sus antiguos opresores, solo que con una retórica de "excepcionalismo" y "destino manifiesto" que enmascaraba la realidad económica: Estados Unidos quería su parte del pastel chino, y la obtuvo sin disparar, pero con la misma avaricia que los británicos.







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