1. Contexto: La "Edad Dorada" y el Infierno de la Fábrica
Chicago en 1886 era el corazón industrial de Estados Unidos, una ciudad de crecimiento frenético, inmigración masiva (alemana, checa, polaca) y condiciones laborales brutales.
La "Edad Dorada" era, para los trabajadores, una era de explotación dorada: Jornadas de 12, 14 y hasta 16 horas, salarios de hambre, trabajo infantil y ausencia total de seguridad.
En este caldo de cultivo, florecieron movimientos radicales, especialmente el anarquismo (con figuras como August Spies y Albert Parsons), que abogaban por la acción directa y la huelga general para derrocar el sistema capitalista. La demanda unificadora era la jornada de 8 horas: "8 horas de trabajo, 8 horas de descanso, 8 horas de recreación".
2. El Evento: De la Protesta Pacífica a la Masacre y el Juicio Político
La huelga no fue un evento aislado, sino el clímax de una movilización nacional.
La Huelga General del 1 de Mayo: Siguiendo el llamado de la Federación Americana del Trabajo (AFL), más de 300,000 trabajadores en todo EE.UU. se declararon en huelga el 1 de mayo. En Chicago, epicentro del movimiento, hubo marchas masivas y pacíficas.
La Revuelta en la McCormick (3 de mayo): Durante una huelga en la McCormick Reaper Works, la policía atacó a los huelguistas, matando al menos a dos. August Spies, anarquista y editor del periódico Arbeiter-Zeitung, corrió a imprimir un volante llamando a la protesta para el día siguiente en Haymarket Square.
El Mitin y la Bomba (4 de mayo): El mitin en Haymarket fue inicialmente tranquilo y con poca asistencia debido a la lluvia.
El alcalde se fue. Pero cuando la policía, al mando del Capitán John Bonfield, avanzó para dispersar a los pocos cientos de asistentes, una bomba de dinamita fue arrojada contra las filas policiales, matando al oficial Mathias J. Degan e hiriendo a muchos más.
La policía respondió con disparos indiscriminados, matando a varios trabajadores e hiriendo a decenas. El caos fue absoluto.
3. Consecuencias Sociales y Políticas Inmediatas: La "Caza de Brujas" Roja
La reacción institucional y mediática fue feroz y transformó el evento en un símbolo mundial.
El Juicio Amañado y los "Mártires de Chicago": Sin pruebas de quién lanzó la bomba, ocho anarquistas (August Spies, Albert Parsons, Adolph Fischer, George Engel, Louis Lingg, Michael Schwab, Samuel Fielden y Oscar Neebe) fueron juzgados no por asesinato, sino por "conspiración" e ideas revolucionarias.
El juicio fue una farsa judicial: el jurado fue seleccionado por un agente de Pinkerton, no hubo evidencia que los ligara a la bomba y se les condenó por su ideología.
Siete fueron condenados a muerte, uno a 15 años de prisión. Cuatro (Spies, Parsons, Fischer, Engel) fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1887. Lingg se suicidó en su celda. Las palabras de Spies ante la horca resonaron: "Llegará el día en que nuestro silencio será más poderoso que las voces que estrangulan hoy".
La Criminalización del Movimiento Obrero y la Inmigración: La prensa sensacionalista (como el Chicago Tribune) pintó a todos los inmigrantes y trabajadores organizados como "bombarderos anarquistas" sedientos de sangre.
Se desató una oleada de represión nacional: allanamientos a sedes sindicales, arrestos masivos y la creación de un pánico moral ("Red Scare") que asoció para siempre la lucha obrera con la violencia extranjera y anti-estadounidense.
Nacimiento del Primero de Mayo como Día Internacional de los Trabajadores: En 1889, la Segunda Internacional Socialista, reunida en París, declaró el 1 de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores en conmemoración de los "Mártires de Chicago" y la lucha por la jornada de 8 horas.
Es la ironía suprema: un evento estadounidense dio origen a una fecha laboral mundial que EE.UU. misma se niega a celebrar oficialmente (celebra el "Labor Day" en septiembre).
4. Consecuencias a Largo Plazo: El Legado de un Sacrificio
Haymarket definió las líneas de batalla del mundo industrial moderno.
Un Símbolo Dual y Contradictorio:
Para la derecha y el establishment: Se convirtió en el arquetipo del peligro anarquista, usado por décadas para justificar la represión policial, leyes antisindicales y la vigilancia de inmigrantes (precursor del FBI).
Para la izquierda y el movimiento obrero mundial: Se erigió como el símbolo sagrado del sacrificio obrero y la brutalidad estatal. Los mártires de Chicago fueron canonizados como santos laicos, y su historia alimentó la solidaridad internacional y la militancia sindical.
El Avance Paradójico de los Derechos Laborales: Aunque fue una derrota inmediata para el movimiento anarquista en EE.UU., la conmoción de Haymarket aceleró indirectamente las reformas.
El miedo a una rebelión más amplia llevó a algunos empresarios y gobiernos a conceder la jornada de 8 horas y otras mejoras como una forma de cooptación y prevención de la radicalización.
El Modelo de la Represión Estatal y la Propaganda: Haymarket estableció un guion que se repetiría: un incidente violento (real o provocado) seguido de una campaña mediática de pánico, un juicio político espectacular y una represión masiva que debilita a la izquierda radical. Se puede ver su eco en el Caso Sacco y Vanzetti (1920s), el Macarthismo (1950s) y otras "cazas de rojos".
5. Conclusión: La Explosión que Dio Forma al Siglo Laboral
La Huelga de Haymarket fue mucho más que un motín en una plaza de Chicago. Fue el evento fundacional del movimiento obrero internacional moderno y del contra-movimiento represivo que lo combatiría.
Su verdadero poder no estuvo en la bomba, sino en la reacción que provocó: La creación de mártires, la instauración de un día mundial de lucha y la división de la sociedad industrial entre el capital y el trabajo de una manera dramática e imborrable.
Demostró que la lucha por derechos básicos podía pagarse con la vida, y que el estado y la prensa podían convertir a víctimas en villanos para proteger el orden establecido.
Hoy, la plaza Haymarket (y su icónico monumento policial, a menudo vandalizado) sigue siendo un campo de batalla simbólico entre la memoria del poder obrero y la narrativa del orden público. Es el recordatorio de que el Primero de Mayo, la fiesta universal del trabajo, nació de una derrota sangrienta en el corazón de América.

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