1. Contexto: El "Zar Liberador" y el Descontento Revolucionario
Alejandro II (1855-1881) era una figura paradójica. Conocido como el "Zar Liberador" por emancipar a los siervos en 1861, implementó el mayor programa de reformas modernizadoras en la historia imperial rusa: reforma judicial, auto-control local (zemstvos), relajación de la censura y modernización militar.
Sin embargo, estas reformas, incompletas y graduales, no satisficieron a nadie: los conservadores las veían como una peligrosa concesión, mientras que los intelectuales radicales las consideraban insuficientes.
Este caldo de cultivo dio fuerza a movimientos revolucionarios como Narodnaya Volya ("La Voluntad del Pueblo"), un grupo terrorista nihilista que creía que el asesinato del zar, símbolo del sistema, desencadenaría una revuelta popular.
2. El Hecho: El Regicidio en el Canal de Catalina
El 13 de marzo de 1881 (1 de marzo en el calendario juliano), tras varios intentos fallidos, los conspiradores de Narodnaya Volya lograron su objetivo.
Mientras el zar regresaba en carruaje al Palacio de Invierno en San Petersburgo, un primer explosivo lanzado por Nikolai Rysakov dañó el vehículo pero no hirió al zar.
Al descender para atender a los guardias heridos, un segundo conspirador, Ignacy Hryniewiecki, lanzó otra bomba a sus pies. Alejandro II murió horas después, con las piernas destrozadas. El atentado no provocó la revolución esperada por los terroristas, sino todo lo contrario.
3. Consecuencias Inmediatas: El "Gran Cambio" Reaccionario bajo Alejandro III
El ascenso de su hijo, Alejandro III (1881-1894), marcó un giro radical de 180 grados en la política rusa. Influenciado por su tutor, el ultraconservador Konstantín Pobedonóstsev (Procurador del Sínodo), el nuevo zar implementó un programa de contrarreforma y reacción autocrática.
Fin de las Reformas Liberalizadoras: Se abandonó cualquier proyecto de constitución o parlamento. El Manifiesto de la Inquebrantable Autocracia (abril de 1881) proclamó que el poder zarista era ilimitado y sagrado.
Política de "Russificación" Forzosa: Se intensificó la asimilación cultural y religiosa de las minorías no rusas del imperio (polacos, fineses, ucranianos, pueblos bálticos, judíos). Se restringió el uso de lenguas locales y se persiguió a confesiones no ortodoxas, desatando violentos pogromos antijudíos.
Represión y Control Policial: Se fortaleció la Okhrana (policía secreta), se restringieron las libertades universitarias y se suprimió la autonomía de los zemstvos y la prensa.
4. Consecuencias para el Equilibrio Europeo: El "Gigante Congelado" y las Nuevas Alianzas
La muerte del reformista Alejandro II y el ascenso del reaccionario Alejandro III tuvieron un impacto profundo y duradero en la diplomacia continental:
Ruptura de la Liga de los Tres Emperadores (Dreikaiserbund): La política reaccionaria de Alejandro III alienó a las potencias más liberales. Pero el factor clave fue la cuestión balcánica.
La Rusificación enfureció a los eslavos bajo dominio austro-húngaro y aumentó las tensiones entre Rusia y Austria. La liga conservadora se hizo insostenible, fracturándose en 1887.
Aislamiento Temporal y Acercamiento a Francia: La Rusia de Alejandro III, nacionalista y autocrática, se encontró diplomáticamente aislada. Bismarck había tejido su sistema para contenerla. Este aislamiento, sin embargo, creó las condiciones necesarias para el milagro diplomático posterior: la Alianza Franco-Rusa (1891-1894).
La necesidad estratégica superó la aversión ideológica. La Francia republicana y la Rusia autocrática se unieron por su miedo común a Alemania. El asesinato de 1881, al poner en el trono a un zar anti-alemán, fue un eslabón crucial en esta cadena.
Fortalecimiento del Poder Germánico: Mientras Rusia se volvía hacia adentro y su desarrollo político se estancaba, Alemania aceleraba su crecimiento industrial y militar.
La parálisis reformista rusa creó una percepción en Berlín, décadas después, de que Rusia era un "gigante con pies de barro", lento y torpe. Esta subestimación influiría en el "riesgo calculado" de 1914.
Radicalización del Movimiento Revolucionario Ruso: El fracaso del terrorismo para provocar un levantamiento popular llevó a muchos revolucionarios, como un joven Vladimir Lenin, a concluir que se necesitaba un partido más disciplinado y una ideología más sólida (el marxismo). Así, el régimen reaccionario de Alejandro III incubó, sin quererlo, las fuerzas que décadas después destruirían el imperio.
5. Conclusión: Un Atentado con Ondas Expansivas Continentales
El asesinato de Alejandro II fue un punto de inflexión histórico de primer orden. No fue solo un regicidio, sino el evento que congeló el desarrollo político interno de Rusia durante una generación y re-configuró las alianzas externas de Europa.
Matando al "Zar Liberador", los nihilistas lograron justo lo contrario de lo que pretendían: fortalecieron la autocracia, aplastaron las reformas y alejaron a Rusia de Europa occidental.
Al mismo tiempo, al poner en el trono a un zar nacionalista y desconfiado de Alemania, crearon las pre-condiciones políticas para la alianza militar franco-rusa, el bloque que equilibraría y finalmente confrontaría a las Potencias Centrales.
Este atentado en un puente de San Petersburgo demostró, una vez más, cómo un evento de política interna podía tener repercusiones geopolíticas continentales, ayudando a soldar los bloques de alianzas que harían de la siguiente guerra europea, una guerra mundial.
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