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sábado, 26 de julio de 2025

Transformación del Partido Obrero Socialista en el Partido Comunista de Chile (2 de enero de 1922)



El 2 de enero de 1922 marcó un hito fundamental en la historia política de Chile cuando el Partido Obrero Socialista (POS), fundado en 1912 por Luis Emilio Recabarren, decidió afiliarse a la Internacional Comunista (Comintern) y adoptó el nombre de Partido Comunista de Chile (PCCh). 


Este cambio reflejó la adhesión del movimiento obrero chileno a la línea revolucionaria internacional inspirada en la Revolución Rusa (1917) y alineada con los principios marxista-leninistas.  


Contexto y motivaciones  


El POS, desde su creación, había defendido los derechos de la clase trabajadora, promoviendo la lucha sindical y la justicia social. 


Sin embargo, tras el triunfo bolchevique en Rusia, muchos partidos socialistas a nivel mundial se vieron influenciados por la necesidad de una organización más radical y centralizada. 


La Tercera Internacional (Comintern), creada en 1919, exigía a sus miembros una estructura disciplinada y compromiso con la revolución proletaria, lo que llevó al POS a replantear su identidad.  


Consecuencias e impacto  


La transformación en Partido Comunista consolidó una agenda más revolucionaria, aunque también generó tensiones internas entre sectores moderados y radicales. 


Bajo esta nueva identidad, el PCCh se convirtió en un actor clave en la política chilena del siglo XX, participando en alianzas como el Frente Popular (1938) y promoviendo reformas sociales. 


Sin embargo, su alineamiento con Moscú también lo enfrentó a persecuciones durante la Guerra Fría, especialmente tras su prohibición en 1948 (Ley de Defensa Permanente de la Democracia) y durante la dictadura de Pinochet (1973-1990).  


Legado  


Este evento simbolizó la internacionalización del movimiento obrero chileno y su vinculación con los debates ideológicos globales. El PCCh, aún activo hoy, mantiene su influencia en la izquierda, adaptándose a los cambios históricos sin abandonar del todo sus raíces revolucionarias.  


En síntesis: La afiliación a la Comintern en 1922 no solo cambió el nombre del partido, sino que redefinió su estrategia, insertando a Chile en el mapa de las luchas socialistas mundiales. Un paso decisivo que aún resuena en la historia política del país.  





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