¿Alguna vez te has preguntado por qué los plátanos de hoy no saben como los de antes? No, no es nostalgia ni un efecto Mandela: hubo un tiempo en que el rey de las bananas no era el Cavendish (el que comes ahora), sino el Gros Michel, también conocido cariñosamente como "Big Mike".
El Plátano que lo Tenía Todo
Imagina un plátano más grande, más dulce y con una piel tan resistente que podías jugar al fútbol con él sin magullarlo (exageramos, pero casi). El Gros Michel era el Ferrari de las bananas:
- Triploide AAA (sí, como el mejor seguro de calidad genética).
- Piel gruesa, perfecta para viajes en barco sin convertirla en puré.
- Sabor intenso que hacía que los postres se volvieran poesía.
Era tan popular que, hasta los años 50, era la única banana que conocían los estadounidenses y europeos. Pero entonces... llegó el desastre.
La Tragedia del "Big Mike": Un Drama con Hongo de Villano
Todo iba bien hasta que Fusarium oxysporum, un hongo asesino de plátanos (alias "la enfermedad de Panamá"), empezó a arrasar plantaciones. Era como "Jumanji" pero para bananas: donde pasaba, dejaba tierras estériles y agricultores llorando.
Para los 60, el Gros Michel estaba prácticamente extinto en el mercado global. Los productores, entre lágrimas, tuvieron que cambiarse al Cavendish, un plátano menos sabroso pero resistente al hongo.
¿Dónde Está el Gros Michel Hoy?
No desapareció del todo. Sobrevive en pequeñas plantaciones en Asia y el Caribe, donde el hongo no ha llegado (o donde los agricultores juegan al escondite con él). Si viajas a Tailandia, quizá pruebes un "Kluai hom thong", que es básicamente un Gros Michel con nombre de artista.
Conclusión: ¿Volverá el Gros Michel?
Científicos trabajan en crear un híbrido resistente que recupere su sabor, pero por ahora, el Cavendish sigue reinando. Eso sí, si alguna vez viajas y ves un "Guineo Gigante" o "Plátano Roatán", ¡pruébalo! Será lo más cerca que estarás de probar el sabor perdido de las bananas de antaño.
Y la próxima vez que comas un plátano moderno, recuerda: hubo uno mejor, pero un hongo lo arruinó. La vida es injusta… incluso para las frutas.
¿Extrañas el sabor del Gros Michel? ¡Cuéntanos en los comentarios! (O, si nunca lo probaste, imagínalo mientras muerdes tu humilde Cavendish).

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