Mariano Picón Salas (26 de enero de 1901–1 de enero de 1965) fue un destacado escritor, ensayista, diplomático y académico venezolano, considerado uno de los intelectuales más universales del país.
Su obra abarcó la historia cultural de Hispanoamérica, la crítica literaria y los ensayos históricos, con un enfoque humanista, americanista y cosmopolita.
Formación y Juventud
Nació en Mérida el 26 de enero de 1901. Tras la muerte de su madre en 1912, su padre le asignó como tutor a un librepensador francés. Comenzó estudios en Mérida y Valera, destacándose como escritor desde muy joven.
Ingresó a la Universidad de Los Andes y posteriormente a la Universidad Central de Venezuela, donde cultivó vínculos con intelectuales como Lisandro Alvarado y Andrés Eloy Blanco.
Publicó su primer libro, Buscando el camino, en 1920. En 1922 abandonó sus estudios y se trasladó a Chile con su familia tras la ruina económica de su padre.
Estancia en Chile (1923–1936)
En Chile estudió Historia, trabajó como vendedor y profesor, y comenzó a publicar cuentos y ensayos. Se relacionó con el anarquismo, el socialismo democrático y rechazó el marxismo ortodoxo. Durante esos años publicó obras clave como Hispanoamérica, posición crítica (1931) e Intuición de Chile (1935).
También inició su vínculo epistolar con Rómulo Betancourt y participó en el Plan de Barranquilla. Su obra ya comenzaba a centrarse en la identidad hispanoamericana.
Regreso a Venezuela y labor institucional (1936–1949)
Tras la muerte de Juan Vicente Gómez, regresó a Venezuela y participó en la reforma educativa del gobierno de Eleazar López Contreras.
Fundó el Instituto Pedagógico Nacional y la Revista Nacional de Cultura. En los años 40 se convirtió en referente cultural, dirigió el diario El Tiempo y fue invitado a universidades de EE.UU.
Fundó la Facultad de Filosofía y Letras de la UCV (actual Facultad de Humanidades y Educación) en 1946. Su Viaje al amanecer (1943) y De la conquista a la independencia (1944) consolidaron su prestigio intelectual.
Fue embajador en Colombia (1947–1949) y miembro de la Academia Nacional de la Historia. Vivió de cerca el Bogotazo y renunció tras el derrocamiento de Rómulo Gallegos.
Exilio y dictadura (1949–1958)
En México y EE.UU. continuó escribiendo, enseñando y participando en congresos. Publicó Dependencia e independencia en la historia hispanoamericana (1952) y Los días de Cipriano Castro (1953), que fue un éxito de ventas y le valió el Premio Nacional de Literatura.
Durante la dictadura de Pérez Jiménez mantuvo su actividad intelectual a pesar de la censura, dirigiendo el Papel Literario de El Nacional y recibiendo el doctorado honoris causa de la UCV en 1955.
Últimos años y proyección internacional (1958–1965)
Tras la caída de Pérez Jiménez, fue nombrado embajador en Brasil y posteriormente representante permanente ante la UNESCO (1959–1963), donde visitó países como Israel y Turquía, y fue miembro del consejo directivo.
Sus obras comenzaron a ser traducidas, como De la conquista a la independencia, publicada en inglés por la Universidad de Berkeley.
En 1963 regresó a Venezuela por problemas de salud y fue designado Secretario de la Presidencia por Rómulo Betancourt. Su última gran iniciativa fue la creación del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (INCIBA), que no pudo ver inaugurado.
Falleció en Caracas el 1 de enero de 1965. Entre sus obras póstumas destacan Tres sonetos del desengaño, Dos siglos de prosa venezolana (1965) y Suma de Venezuela (1966). Sus restos fueron trasladados a Mérida en 1992.
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