Diego Martínez Barrio (Sevilla, 25 de noviembre de 1883 – París, 1 de enero de 1962) fue un destacado político republicano español, presidente de las Cortes, del Consejo de Ministros y, de manera interina, de la Segunda República Española. Tras la Guerra Civil, ocupó la presidencia de la República en el exilio.
Biografía
Nacido en el seno de una familia humilde —hijo de un albañil y una vendedora de mercado—, Martínez Barrio rememora en sus memorias una infancia marcada por la escasez, agravada por la muerte de su madre cuando contaba once años.
Desde joven compaginó el trabajo como tipógrafo con una intensa actividad autodidacta, lo que lo llevó a vincularse tempranamente con la Juventud Republicana de Sevilla y con el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux.
En 1907 fue encarcelado por un delito de opinión durante el servicio militar, aunque posteriormente sería absuelto.
Un año después, el 1 de julio de 1908, se inició en la masonería en la logia Fe de Sevilla, desempeñando posteriormente un papel relevante como gran maestro del Gran Oriente Español.
Su compromiso republicano se expresó también en el ámbito periodístico, fundando el diario El Pueblo y contribuyendo a la difusión del ideario republicano en Andalucía Occidental.
Inició su carrera política en 1910 al ser elegido concejal del Ayuntamiento de Sevilla, cargo que renovaría en 1920.
Aunque elegido diputado en 1923, su acta fue anulada por el Tribunal Supremo. Durante la dictadura de Primo de Rivera lideró la oposición republicana en su región y, en 1930, se incorporó al Comité Revolucionario surgido del Pacto de San Sebastián.
Segunda República
Exiliado en Francia, regresó a España el 15 de abril de 1931 junto a destacados dirigentes republicanos como Marcelino Domingo e Indalecio Prieto, en un viaje que se convirtió en una manifestación de entusiasmo popular.
A su llegada, fue nombrado ministro de Comunicaciones en el Gobierno Provisional. Su perfil moderado y conciliador le permitió presidir el Consejo de Ministros en octubre de 1933, encargado de organizar las elecciones.
Su actuación fue considerada imparcial, suspendiendo incluso la aplicación de la Ley de Defensa de la República para garantizar la limpieza del proceso electoral.
Tras ocupar brevemente la vicepresidencia del Consejo de Ministros, fue nombrado ministro de Gobernación. En desacuerdo con la deriva conservadora de su partido, rompió con Lerroux y fundó el Partido Radical Demócrata, que más adelante se integró en Unión Republicana.
Elegido diputado por Madrid en las elecciones de febrero de 1936 dentro del Frente Popular, fue el segundo candidato más votado del país. Ocupó entonces la presidencia de las Cortes y asumió interinamente la jefatura del Estado tras la destitución de Alcalá Zamora, entre abril y mayo de 1936.
Guerra Civil y exilio
El 19 de julio de 1936, tras el estallido del golpe de Estado, Manuel Azaña le encomendó formar un gobierno de conciliación.
Martínez Barrio intentó, sin éxito, evitar la guerra mediante contactos telefónicos con diversos mandos militares, incluido el general Emilio Mola. Tras constatar la imposibilidad de alcanzar un acuerdo, presentó su dimisión y fue sustituido por José Giral.
Durante la contienda, continuó como figura cercana a Azaña y presidió en varias ocasiones las Cortes republicanas. Tras la derrota, se exilió sucesivamente en Francia, Cuba y México, donde presidió la Junta Española de Liberación.
En 1945, con el fin de la Segunda Guerra Mundial, regresó a París y asumió la presidencia de la República Española en el exilio, cargo que ostentó hasta su fallecimiento.
Murió en París el 1 de enero de 1962. Sus restos fueron trasladados a Sevilla en el año 2000, siendo enterrados en el cementerio de San Fernando.
En 2008, el Ayuntamiento de Sevilla le rindió homenaje con la publicación de Palabra de republicano, recopilación de sus discursos, intervenciones y correspondencia.

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