El concepto de "alter-dirigido" (u other-directed en inglés) es una de las contribuciones más importantes del sociólogo David Riesman, presentada en su obra fundamental de 1950, The Lonely Crowd (La multitud solitaria). Representa un cambio fundamental en la forma en que los individuos de las sociedades modernas conforman sus personalidades y valores.
Definición y Origen del Concepto
Riesman desarrolló su tipología de "carácter social" para explicar cómo las sociedades configuran la personalidad de sus miembros para asegurar la conformidad con las normas. Su teoría está basada en un modelo de transición demográfica y económica:
Tipo Tradicional-dirigido: Predominante en sociedades preindustriales, con bajo cambio demográfico (ej. Europa medieval). El comportamiento se guía por tradiciones, costumbres y rituales transmitidos entre generaciones, sin apenas espacio para la innovación.
Tipo Autodirigido (o inner-directed): Florece durante el crecimiento poblacional de la era industrial capitalista, con énfasis en la producción. Los valores se aprenden e internalizan en la infancia, funcionando como un "giroscopio interno" que guía al individuo a lo largo de la vida, dando lugar a personalidades firmes e independientes, aunque a veces rígidas.
Tipo Alter-dirigido: Emerge con la sociedad postindustrial de consumo masivo, el auge del sector servicios y la alta densidad de población. Es aquí donde radica la novedad: en lugar de un "giroscopio" interno, la persona se guía por un "radar" que capta señales externas.
La orientación proviene de los compañeros (peers), los medios de comunicación y otras influencias contemporáneas, buscando ser "amado en lugar de estimado".
El Auge de la Personalidad Alter-dirigida
El surgimiento de este tipo de carácter está vinculado al paso de una economía de producción a una de consumo y a la creciente influencia de los medios de comunicación y los grupos de iguales. Las grandes organizaciones modernas, por su naturaleza, empezaron a preferir personalidades flexibles y cooperativas, idóneas para el trabajo en equipo.
Características Clave del Carácter Alter-dirigido
Fuente de Orientación (El "Radar"): El individuo está hipersensibilizado a las expectativas, deseos y aprobación de los demás. Utiliza un "radar" o una "antena" para captar las señales de su entorno social.
Motivación Principal: Su principal meta es alcanzar la aceptación y la aprobación social, buscando ser "amado" por su entorno.
Comportamiento y Actitud: Se caracteriza por su flexibilidad para acomodar a los demás y su actitud de consumo, ya sea de bienes o de experiencias. Sus elecciones sobre qué consumir, cómo vivir o qué opinar están profundamente influenciadas por lo que hacen los demás.
Consecuencias y Debate Sociológico
Riesman señaló una ambivalencia central en la personalidad alter-dirigida:
Costes para el Individuo: Al estar constantemente pendiente de la aprobación ajena, el valor de la autonomía personal se ve comprometido. Esto puede llevar a un sentimiento de soledad o a una profunda inseguridad, ya que no existe una brújula interna propia. Un término habitual es "hombre dirigido desde afuera".
Ventajas para el Sistema: Su flexibilidad y capacidad de cooperación son vitales para el funcionamiento de la economía de servicios y las grandes organizaciones.
Debate Actual: Sociólogos contemporáneos debaten cómo se manifiesta este concepto hoy. Algunos estudios apuntan a que ha evolucionado hacia un "tipo post-emocional" o que, paradójicamente, en un mundo hiperconectado, la búsqueda de aceptación también puede generar nuevos conflictos y antagonismos.
Relevancia Contemporánea: El concepto ha sido revisitado y criticado. Por ejemplo, un estudio de 2021 sobre la "interdependencia y las dualidades de la alter-dirección" profundiza en sus complejidades, mientras que investigaciones anteriores ya cuestionaban si esta tendencia seguía aumentando o había comenzado a declinar en las décadas posteriores a su publicación.
La Propuesta del "Carácter Autónomo"
Es importante destacar que Riesman no veía al "autodirigido" como superior. Su propuesta ideal era un cuarto tipo: el carácter autónomo, que combina lo mejor de ambos mundos: posee una guía interna como el tipo autodirigido, pero a diferencia de este, elige sus propios valores y metas de forma consciente y racional, sin imposiciones autoritarias, siendo capaz al mismo tiempo de cooperar con los demás como el tipo alter-dirigido.

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